lunes, 8 de julio de 2013

Capitulo 4

Llevo dos días en esta hacienda y no he salido de la cama el cuerpo me duele, solo vienen a dejarme comida, no se que pasa pero Miguel me impide salir de la cama cada vez que lo intento me toma y me deja tan exhausta que moverme no puedo. Pero no puedo seguir confinada a esta cama quiero ver el sol, e irme a mi casa, a descasar darme un baño que se  yo, nunca he sido una persona de estar mucho rato quieta por decirlo de alguna manera.

Pero algo le ha fallado a Miguel que no venido a darme un detenimiento así es que con el dolor de ciertas partes sensibles de mi cuerpo me levanto al baño, necesito una ducha caliente, enrollada en la sabana, me dirijo al cuarto continuo cerrando con seguro por si mi captor aparece a interrumpir algo que necesito como la vida misma.

El agua corría por mi  cuerpo liberando la tensión contenida me lave completamente quedando hasta pura, utilice el shampoo de él, olería a él pero no me importaba quería sacar de mi cuerpo el olor a cama y a sexo, aunque estaba segura que pasarían días antes de sacar ese aroma de mi piel, estaba marcada el lo había hecho esparciendo su esencia en mi cuerpo para que ningún macho usufructuara de algo que era de suyo, como el me lo dijo en una de las tantas veces que me tomo.

Cuando estuve lista Sali impecable de la ducha poniéndome mi vestido claro que no tenía bragas estaban en alguna parte del cuarto pero me puse mi brasier estaba intacto a los embates de Miguel el era tan intenso. Lista para salir de ese cuarto abrí la puerta, comencé a caminar por las habitaciones hasta que pude salir a tomar el sol en la parte trasera de la casa.  Quedando maravillada de lo que presenciaban mis ojos era hermosa, una piscina enorme rodeada de pasto, verde y acolchado, muchos flores de distintos colores, y árboles frutales y decorativos algo tenía Miguel con las palmeras que habían en todas partes de la casa, habían sillas cama para tomar el sol y relajarse, y quemar la piel pero no tenía ánimos de eso, caminado lentamente me fui sentado en la orilla de la piscina me saque los zapatos y me puse a tocar el agua estaba helada pero mientras me iba acostumbrando, se hacia más calida y placentera hasta que mi ensoñación se detuvo esa mirada y esos ojos, estaban en mi espalda hasta mi respiración se paro en seco por unos segundos.

Escuchando el sonido de la puerta cuando le pones un seguro, me llenaba de expectación a lo que vendría podría ser cualquier cosa, no miraba hacia atrás, soy una persona tímida, además el era un ser que cohibía todas las partes de mi cuerpo incluyendo mis pensamientos coherentes.  Y ahí estaba en el agua desnudo incitándome a entrar con su mirada y su cuerpo.

-        no tengo ropa
-        eso lo soluciono entra ahora

Bueno ante eso no se puede hacer mucho y entre mojando el vestido que había costado mucho bueno no tanto dentro de mis posibilidades pero ahora no importaba un carajo, sus manos fueron directo a mi cadera dándome un beso ardiente y deseoso, con tanta energía que a penas podía seguirle el ritmo, abrí mis ojos el se había hundido, y estaba entre mi piernas acariciándolas y luego no supe como lo hizo el vestido salio dejándome expuesta solo en un brasier.

No sabía como lo hacía para estar tanto rato debajo del agua a mi me parecía una eternidad,  el  asomaba su cabeza a tomar algo de aire y volver abajo pero ahora mi intimidad, se mezclaba con el agua de la piscina y su saliva,  le lengua de el hacia un trabajo maravilloso allí abajo y me permitía relajarme y olvidarme por unos minutos que estaba des comunicada con el mundo. Su lengua fue cambiada por unos dedos traviesos que se movían en mi interior preparándome para el, su manos fueron directos a mis nalgas donde le dio suaves palmadas que me hicieron chillar por la impresión y el sonido que hicieron en debajo del agua.  Mis manos apenas podían tocar algo de la hebras de sus cabellos no alcanzaban solo podía sentir y rogar que esa dulce tortura terminara pronto. Luego de interminables momentos el subió y beso,  poniéndole atención a ese brasier en donde se podía ver con claridad mi senos, que ahora respiraban libremente y disfrutaban de las manos de el y el agua , que se hacia mas calida a cada segundo que pasaba.

-        casi me muero del susto cuando no te vi arriba
-        Salí a caminar tenia las pierna entumidas de tanto estar acostada.
-        Ya veo no lo vuelvas hacer sin decirme no quiero que te pase nada este lugar es peligroso si no sabes donde ir.

Se podía sentir su erección fuerte y dura en mi vientre moviéndose queriendo entrar a ese lugar que él se había declarado dueño.  Las manos de el fueron a mi cadera, me levantaron y me ensartaron en su cosa, que entro como dueño y señor del lugar, un claro grito no se dejo escuchar ante la forma y el modo aunque acostumbrada ya debería de estar.  Y un movimiento acompañado con el agua lo hacia ver y escuchar de una forma tan erótica, mis pierna le rodearon la cadera para ayudarle en sus movimientos y me sostenía a son sus fuertes piernas, y os movimientos de caderas que me llevaban a un placer infinito.

Los labios de el pegados a mis senos aforrándose y alejándose cuando su cuerpo lo pedía y los volvía a meter mordiéndolo, sintiendo que el dolor que eso me producía llegara a mi vientre, como si el dolor se concentrara en esa parte. Haciendo mis jadeos más fuerte y convulsionantes.

-        ahhhhhhhhhh Lucy

Mis pierna cayeron estrepitosamente al sentir que había dejado su esencia en mi interior y me abrazaba el cuello jugando con sus manos en mi cabello.

-        me tengo que ir

Me soltó mirándome a los ojos como si me hubiese picado un bicho extraño y estuviera alucinando. Luego sonreía cambiando drásticamente su mirada .

-        a que tienes algo importante que hacer

En realidad no había nada importante que hacer, pero tampoco me podía quedar a vivir ahí toda la vida o acaso esas eran sus intenciones.

-        si lo pones así nada importante
-        pues perfecto por que iremos a la playa  nos quedaremos unos días te gustara. Te traeré algo que ponerte compre unas cosas para ti.

Aquí estaba con la boca abierta, desnuda en el medio de la piscina viendo como Miguel me mostraba una generosa vista mientras se ponía los Jeens, sin boxer caminando con pies descalzos  por los pasillos, sin importar dejar la planta de sus pies marcada en la madera reluciente. A su regreso tenía una bolsa de una tienda que no podía identificar el nombre,  y en un armario oculto de tras de la puerta saco una toalla, nade hacia donde estaba el en las escalera y fui saliendo desnuda evitando su mirada llena de deseo y lujuria mientras me cubría con ella.

-        no tienes idea de lo que estoy a punto de hacer si no te vites rápido.
-        Voy al cuarto a vestirme
-        No hazlo aquí quiero  verte mientras lo haces sécate lentamente nadie vendrá tengo prohibida la entrada.

Sentada en una de esas sillas comencé a secarme primero las piernas lentamente como el lo pidió, la desplazaba por todo el ancho de ellas, hasta llegar a la zona que el quería..

-        hazlo quiero ver como lo haces

Tímidamente me la empecé a secar y frotar mi trasero en la  toalla, para secarlo y poder ponerme la tanga, sabia que estaba ahí previamente le había echado un ojo, y con cuidado coloque esa pequeña prenda no me sentía tan expuesta a su mirada pervertida que estaba siendo sometida, me hacia preguntas y una de ellas si duraría mucho tiempo vestida.  Mis manos y la toalla fueron subiendo hasta llegar a mis senos tímidamente me los fui secando tratando de no revelar nada pero era imposible, esa misión las deje al descubierto me las saque más rápido y me coloque el brasier por lo menos estaba más vestida, y luego llego el turno de unos pescadores bien monos como había averiguado mi talla no lo sabía aunque muy difícil no es,  y una blusa bien linda color calipso.

-        vamos almorzar hoy hay un rica lasaña te gusta
-        me fascina. Por que era la verdad, moría por la lasaña
-        vamos entonces, que te voy a mostrar las tierras.

Otra vez en ese inmenso comedor que me intimidaba por que todo lo de él tenía que ser grande, enorme  por lo menos comíamos en silencio, y era fantástico así cada uno con sus pensamientos los míos eran confusos y los de él no tenía la menor idea pero los imaginaba y la piel se me erizaba con solo pensarlo. Una ya conocida sensación en mi columna me avisaba que me excitaba y mi cuerpo se aceleraba empecé a cantar en mi mente el himno de Chile, el me estaba mirando, sacando una uva del ramillete que estaba en el centro de la mesa.

-        muerde solo la mitad.

Con sus dedos puso la uva entre mis labios, suavemente mordí tal cual el me dijo dejando la otra mitad en sus manos, pero quede con la boca abierta cuando la otra mitad se la llevo él a la boca. Lo hizo de tal manera que presencie como me saltaba jugo de esa uva a la cara, mordiéndola suavemente hasta hacerla desaparecer, con su dedo lo paso por mi cara sacando el rastro  de jugo y se lo llevo a la boca chapándolo, seductoramente.

-        amo las uva, ellas me han dado todo en la vida.
-        A que se dedica
-        Al vino soy exportador de vino esta mi centro de producción de aquí sale el mejor vino de Chile.
-        ¿Cual es?
 
Se quedo bastante tiempo pensando en la respuesta ¿por que no le quería decir el nombre? acaso era prohibido.

-        Centinela
-        ¿Por qué ese nombre?
-        Así se llama esta hacienda

En menos de lo que pensé estaba en un jeep cuatro por cuatro igual de lujo, colocándome el cinturón de seguridad, y los nervios a flor de piel, comenzamos el recorrido por una extensión inmensa de tierra donde solo se podía ver parronales, y uvas y uno que otro árbol frutal pero nada masificados. Llegamos a un lugar hermoso en medio de los árboles tenia una hermosa laguna artificial rodeada árboles y pasto el jeep, paro y me dio la señal para que bajara, llego a mi lado y me tomo de la mano, para llevarme a un árbol enorme quedaba una sombra gigantesca, el se sentó primero y luego me acostó en sus piernas. Empezó a cantar una canción héroe de Enrique Iglesias, nunca fui fan de él pero ahora me declaro su fans numero uno.

Las manos de él iban por mis senos, jugaban con ellos como si de un juguete se tratasen, todo eso lo hacia por debajo de la blusa y bajaba por debajo de ellos siguiendo, mi respiración era errática y acelerada sintiendo esa mano fría recorrerme de arriba hacia abajo, y luego abandonarla para ir por mis pantalones, desabrochar el sierre y el botón. Una mano de el se metió por la ropa interior, bajando por mi vagina hasta que su dedo empezó a explorar, haciendo que raros gemidos se me escaparan, su dedo en mi clítoris sentía su movimientos circulares, que me dejaban una de las piernas casi paralizada por el placer que estaba sintiendo.

-        levanta la cabeza

sin esperar a que me repitiera eso hice, el se bajaba el sierre del pantalón y soltaba eso que tenía oculto.

-        quítate los pantalones quiero tenerte







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