Llevo dos días en esta hacienda y no he salido de la
cama el cuerpo me duele, solo vienen a dejarme comida, no se que pasa pero
Miguel me impide salir de la cama cada vez que lo intento me toma y me deja tan
exhausta que moverme no puedo. Pero no puedo seguir confinada a esta cama
quiero ver el sol, e irme a mi casa, a descasar darme un baño que se yo, nunca he sido una persona de estar mucho
rato quieta por decirlo de alguna manera.
Pero algo le ha fallado a Miguel que no venido a darme
un detenimiento así es que con el dolor de ciertas partes sensibles de mi
cuerpo me levanto al baño, necesito una ducha caliente, enrollada en la sabana,
me dirijo al cuarto continuo cerrando con seguro por si mi captor aparece a
interrumpir algo que necesito como la vida misma.
El agua corría por mi
cuerpo liberando la tensión contenida me lave completamente quedando
hasta pura, utilice el shampoo de él, olería a él pero no me importaba quería
sacar de mi cuerpo el olor a cama y a sexo, aunque estaba segura que pasarían
días antes de sacar ese aroma de mi piel, estaba marcada el lo había hecho
esparciendo su esencia en mi cuerpo para que ningún macho usufructuara de algo
que era de suyo, como el me lo dijo en una de las tantas veces que me tomo.
Cuando estuve lista Sali impecable de la ducha
poniéndome mi vestido claro que no tenía bragas estaban en alguna parte del
cuarto pero me puse mi brasier estaba intacto a los embates de Miguel el era
tan intenso. Lista para salir de ese cuarto abrí la puerta, comencé a caminar
por las habitaciones hasta que pude salir a tomar el sol en la parte trasera de
la casa. Quedando maravillada de lo que
presenciaban mis ojos era hermosa, una piscina enorme rodeada de pasto, verde y
acolchado, muchos flores de distintos colores, y árboles frutales y decorativos
algo tenía Miguel con las palmeras que habían en todas partes de la casa,
habían sillas cama para tomar el sol y relajarse, y quemar la piel pero no
tenía ánimos de eso, caminado lentamente me fui sentado en la orilla de la
piscina me saque los zapatos y me puse a tocar el agua estaba helada pero
mientras me iba acostumbrando, se hacia más calida y placentera hasta que mi
ensoñación se detuvo esa mirada y esos ojos, estaban en mi espalda hasta mi
respiración se paro en seco por unos segundos.
Escuchando el sonido de la puerta cuando le pones un
seguro, me llenaba de expectación a lo que vendría podría ser cualquier cosa,
no miraba hacia atrás, soy una persona tímida, además el era un ser que cohibía
todas las partes de mi cuerpo incluyendo mis pensamientos coherentes. Y ahí estaba en el agua desnudo incitándome a
entrar con su mirada y su cuerpo.
-
no
tengo ropa
-
eso
lo soluciono entra ahora
Bueno ante eso no se puede hacer mucho y entre mojando
el vestido que había costado mucho bueno no tanto dentro de mis posibilidades
pero ahora no importaba un carajo, sus manos fueron directo a mi cadera dándome
un beso ardiente y deseoso, con tanta energía que a penas podía seguirle el
ritmo, abrí mis ojos el se había hundido, y estaba entre mi piernas
acariciándolas y luego no supe como lo hizo el vestido salio dejándome expuesta
solo en un brasier.
No sabía como lo hacía para estar tanto rato debajo
del agua a mi me parecía una eternidad,
el asomaba su cabeza a tomar algo
de aire y volver abajo pero ahora mi intimidad, se mezclaba con el agua de la
piscina y su saliva, le lengua de el
hacia un trabajo maravilloso allí abajo y me permitía relajarme y olvidarme por
unos minutos que estaba des comunicada con el mundo. Su lengua fue cambiada por
unos dedos traviesos que se movían en mi interior preparándome para el, su
manos fueron directos a mis nalgas donde le dio suaves palmadas que me hicieron
chillar por la impresión y el sonido que hicieron en debajo del agua. Mis manos apenas podían tocar algo de la
hebras de sus cabellos no alcanzaban solo podía sentir y rogar que esa dulce
tortura terminara pronto. Luego de interminables momentos el subió y beso, poniéndole atención a ese brasier en donde se
podía ver con claridad mi senos, que ahora respiraban libremente y disfrutaban
de las manos de el y el agua , que se hacia mas calida a cada segundo que pasaba.
-
casi
me muero del susto cuando no te vi arriba
-
Salí
a caminar tenia las pierna entumidas de tanto estar acostada.
-
Ya
veo no lo vuelvas hacer sin decirme no quiero que te pase nada este lugar es
peligroso si no sabes donde ir.
Se podía sentir su erección fuerte y dura en mi
vientre moviéndose queriendo entrar a ese lugar que él se había declarado
dueño. Las manos de el fueron a mi
cadera, me levantaron y me ensartaron en su cosa, que entro como dueño y señor
del lugar, un claro grito no se dejo escuchar ante la forma y el modo aunque
acostumbrada ya debería de estar. Y un
movimiento acompañado con el agua lo hacia ver y escuchar de una forma tan
erótica, mis pierna le rodearon la cadera para ayudarle en sus movimientos y me
sostenía a son sus fuertes piernas, y os movimientos de caderas que me llevaban
a un placer infinito.
Los labios de el pegados a mis senos aforrándose y
alejándose cuando su cuerpo lo pedía y los volvía a meter mordiéndolo,
sintiendo que el dolor que eso me producía llegara a mi vientre, como si el
dolor se concentrara en esa parte. Haciendo mis jadeos más fuerte y
convulsionantes.
-
ahhhhhhhhhh
Lucy
Mis pierna cayeron estrepitosamente al sentir que
había dejado su esencia en mi interior y me abrazaba el cuello jugando con sus
manos en mi cabello.
-
me
tengo que ir
Me soltó mirándome a los ojos como si me hubiese
picado un bicho extraño y estuviera alucinando. Luego sonreía cambiando
drásticamente su mirada .
-
a
que tienes algo importante que hacer
En realidad no había nada importante que hacer, pero
tampoco me podía quedar a vivir ahí toda la vida o acaso esas eran sus
intenciones.
-
si
lo pones así nada importante
-
pues
perfecto por que iremos a la playa nos
quedaremos unos días te gustara. Te traeré algo que ponerte compre unas cosas
para ti.
Aquí estaba con la boca abierta, desnuda en el medio
de la piscina viendo como Miguel me mostraba una generosa vista mientras se
ponía los Jeens, sin boxer caminando con pies descalzos por los pasillos, sin importar dejar la
planta de sus pies marcada en la madera reluciente. A su regreso tenía una
bolsa de una tienda que no podía identificar el nombre, y en un armario oculto de tras de la puerta
saco una toalla, nade hacia donde estaba el en las escalera y fui saliendo
desnuda evitando su mirada llena de deseo y lujuria mientras me cubría con
ella.
-
no
tienes idea de lo que estoy a punto de hacer si no te vites rápido.
-
Voy
al cuarto a vestirme
-
No
hazlo aquí quiero verte mientras lo
haces sécate lentamente nadie vendrá tengo prohibida la entrada.
Sentada en una de esas sillas comencé a secarme
primero las piernas lentamente como el lo pidió, la desplazaba por todo el
ancho de ellas, hasta llegar a la zona que el quería..
-
hazlo
quiero ver como lo haces
Tímidamente me la empecé a secar y frotar mi trasero
en la toalla, para secarlo y poder
ponerme la tanga, sabia que estaba ahí previamente le había echado un ojo, y
con cuidado coloque esa pequeña prenda no me sentía tan expuesta a su mirada
pervertida que estaba siendo sometida, me hacia preguntas y una de ellas si
duraría mucho tiempo vestida. Mis manos
y la toalla fueron subiendo hasta llegar a mis senos tímidamente me los fui
secando tratando de no revelar nada pero era imposible, esa misión las deje al
descubierto me las saque más rápido y me coloque el brasier por lo menos estaba
más vestida, y luego llego el turno de unos pescadores bien monos como había
averiguado mi talla no lo sabía aunque muy difícil no es, y una blusa bien linda color calipso.
-
vamos
almorzar hoy hay un rica lasaña te gusta
-
me
fascina. Por que era la verdad, moría por la lasaña
-
vamos
entonces, que te voy a mostrar las tierras.
Otra vez en ese inmenso comedor que me intimidaba por
que todo lo de él tenía que ser grande, enorme por lo menos comíamos en silencio, y era
fantástico así cada uno con sus pensamientos los míos eran confusos y los de él
no tenía la menor idea pero los imaginaba y la piel se me erizaba con solo
pensarlo. Una ya conocida sensación en mi columna me avisaba que me excitaba y
mi cuerpo se aceleraba empecé a cantar en mi mente el himno de Chile, el me
estaba mirando, sacando una uva del ramillete que estaba en el centro de la
mesa.
-
muerde
solo la mitad.
Con sus dedos puso la uva entre mis labios, suavemente
mordí tal cual el me dijo dejando la otra mitad en sus manos, pero quede con la
boca abierta cuando la otra mitad se la llevo él a la boca. Lo hizo de tal
manera que presencie como me saltaba jugo de esa uva a la cara, mordiéndola
suavemente hasta hacerla desaparecer, con su dedo lo paso por mi cara sacando
el rastro de jugo y se lo llevo a la
boca chapándolo, seductoramente.
-
amo
las uva, ellas me han dado todo en la vida.
-
A
que se dedica
-
Al
vino soy exportador de vino esta mi centro de producción de aquí sale el mejor
vino de Chile.
-
¿Cual
es?
Se quedo bastante tiempo pensando en la respuesta ¿por
que no le quería decir el nombre? acaso era prohibido.
-
Centinela
-
¿Por
qué ese nombre?
-
Así
se llama esta hacienda
En menos de lo que pensé estaba en un jeep cuatro por
cuatro igual de lujo, colocándome el cinturón de seguridad, y los nervios a
flor de piel, comenzamos el recorrido por una extensión inmensa de tierra donde
solo se podía ver parronales, y uvas y uno que otro árbol frutal pero nada
masificados. Llegamos a un lugar hermoso en medio de los árboles tenia una
hermosa laguna artificial rodeada árboles y pasto el jeep, paro y me dio la
señal para que bajara, llego a mi lado y me tomo de la mano, para llevarme a un
árbol enorme quedaba una sombra gigantesca, el se sentó primero y luego me
acostó en sus piernas. Empezó a cantar una canción héroe de Enrique Iglesias,
nunca fui fan de él pero ahora me declaro su fans numero uno.
Las manos de él iban por mis senos, jugaban con ellos
como si de un juguete se tratasen, todo eso lo hacia por debajo de la blusa y
bajaba por debajo de ellos siguiendo, mi respiración era errática y acelerada
sintiendo esa mano fría recorrerme de arriba hacia abajo, y luego abandonarla
para ir por mis pantalones, desabrochar el sierre y el botón. Una mano de el se
metió por la ropa interior, bajando por mi vagina hasta que su dedo empezó a
explorar, haciendo que raros gemidos se me escaparan, su dedo en mi clítoris
sentía su movimientos circulares, que me dejaban una de las piernas casi
paralizada por el placer que estaba sintiendo.
-
levanta
la cabeza
sin esperar a que me repitiera eso hice, el se bajaba
el sierre del pantalón y soltaba eso que tenía oculto.
-
quítate
los pantalones quiero tenerte
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