domingo, 7 de julio de 2013

capitulo 3



Seguramente me quede dormida de nuevo por que cuando abrí los ojos la luz del día llegaba a mis ojos despertándome, mire y todo eran plantaciones por donde se mirara hasta en los cerros.

-        buenos días Lucy ya estamos por llegar.
-        Buenos días, que hora es
-        Las seis de la mañana, es algo largo el camino pero te encantaran mis tierras.

Pronto el camino se fue haciendo más angosto y había que hacer malabares para que siguiera su curso, alrededor del camino de tierras, y bastante vegetación había árboles presumiblemente álamos y eucaliptos estaba segura de estos últimos por que podía sentir su olor llenándome los pulmones, frente a nosotros se divisaba una gran casa patronal mas bien era una hacienda, era de color ladrillo, con muchas ventanas que se presumían que tenían muchas habitaciones, y a fuera palmeras que sus hojas se movían al viento, dando un extraño aspecto tropical en medio de la nada por que la hacienda de Miguel quedaba en medio de la nada solo plantaciones por donde se mirara.

Una señora gordita y chiquita salio a recibirnos ya tenía sus años pero trataba a Miguel con tanto cariño que la quise desde el principio, y ella creo que sintió el mío por que me trato como si me conociera de toda la vida Berta se llamaba. Miguel le mando a preparar el desayuno para empezar el día, me sentía tan fuera de lugar, no era mi ambiente.

El lugar por dentro era mucho más alucinante que por fuera, olía de maravilla un largo pasillo que daba a un puerta que se salia al patio trasero al menos era lo que mi vista se permitia ver, una escalera enorme que llevaba a las habitaciones presumía, en la paredes hacían cuadros de fotografía, supongo que de los padres de Miguel ya que uno se parecía demasiado a los rasgos de el, y una foto donde había dos Miguel supuse que debía tener un gemelo, dos hombres iguale a mi Miguel eso no debía ser posible, catalogarse como un crimen a la población femenina.

-        es mi familia, mi padre, madre y el odioso de Eduardo
-        y ¿donde están? no viven contigo. Me atreví a preguntar
-        mis padres murieron cuando tenía quince y Eduardo perdiendo el tiempo en alguna parte.

Me tomo de la mano y me fue mostrando las habitaciones de la casa de la parte baja contándome anécdotas de cada una de las habitaciones, me reía con cada una de ellas imaginándome a los adolescentes Miguel y Eduardo.

-        el segundo piso te lo mostrare después del desayuno
-        ¿Por qué? Le cuestione
-        Por que nos demoraremos más

Me lo dijo en el oído arrastrando las palabras como el sabía hacerlo mandándome miles de promesas con aquellas simples palabras que decían demasiado.

-        no podemos saltarnos el desayuno
-        tan impaciente me gusta, pero no lo necesitaras con todo lo que te are.

Después de eso no hable más por que sentía desfallecer en cualquier momento ya no le prestaba atención más bien deseaba comer ese desayuno para ver lo que tenía planeado para mi.  La mesa era enorme como para que se sentaran muchas personas pero solo estábamos los dos en esa inmensa casa, y para que decir estaba exquisito, un te en su punto, pan amasado fresco y crujiente, en la mesa para acompañar había te todo según los gusto, el comía huevo con tocino, todo eso revuelto se veía exquisito pero yo me decidí por algo más suave no sabía que era lo que pasaría así es que con un quesillo estaría bien para mi, el miraba  mientras comía poniéndome nerviosa, antes su mirada escrutadora, sentía mis mejillas enrojecer violentamente, cuando lo mire se mordió el labio y con los ojos me prometía tantas maravillas veía la lujuria el deseo y la pasión por mi extraño cuerpo amorfo.

Cuando la pequeña tortura termino me agarro de la mano, acomodándose se mi lado, y con una mano la llevo a mi cadera, y con eso comenzamos a caminar el movía sus dedos acariciándome, incitándome, la escalera de pronto se hacía mas larga de lo que era, pero conservaba la calma. Pronto llegamos arriba y me conducía a una de las habitaciones abrió la puerta y me dejo pasar primero.

Estuve contemplándola tenía una cama enorme dos mesitas de noches, cada una tenía una lámpara, un ventanal quedaba a una terraza que se podía ver todo lo que pasaba, lo vi caminar hacia el ventanal cerrando las cortinas dejando la pieza a oscuras, pero luego prendió una de las lámparas, la luz era tenue podía verlo, contemplarlo.

Estaba frente a mi, y mirada cayo de inmediato al suelo, presa del pánico y la excitación, sus manos fueron directamente a mis hombros, acercándose cada vez más hasta que lo sentía en mi cuello, succionándolo, besándolo las manos de él fueron a mi cabello donde lo acaricio, y su boca llego a mis labio donde los devoro, cada beso era un poco de aire menos.

-        date vuelta

Como autómata obedecí, sentía su aliento en mi parte de atrás de mi cuello, y como el sierre del vestido iba bajando lentamente, hasta quedar en mi cintura, el afirmaba el vestido hasta que lo soltó y cayo al suelo quedando en mis pies. Impactada por estar tan vulnerable me quede pegada ahí sin levantar la vista, y creo que a el le complacía ese estado de sumisión.

-sal del vestido lentamente quiero disfrutarlo

 Mis pies se movieron lentamente, sentía una vergüenza enorme nadie había visto mi cuerpo así por mucho tiempo, peor hacia lo que me pedía siguiendo sus indicaciones.

-        date vuelta nuevamente

Gire lentamente moviéndome despacio con la mirada en el suelo sin ser capaz de mirarlo sentí como el me levantaba la barbilla y nuestros ojos hicieron contactos, y en su mirada se apreciaba ternura mezclada con deseo.  Perdida en sus ojos estaba no podía apartarlos, sentía que si alejaba la mirada el se iría con el viento.

-        me encanta cuando miras el suelo, pero cuando miras mis ojos me haces más feliz. Eres tan bella te voy a enseñar y demostrar todo lo que haremos juntos Lucy.

Todo en el parecía tan sugerente y provocador, lo veía como lentamente se iba desabrochando lo botones de la camisa, dejándola abierta y mostrando su musculoso cuerpo, lo tenía todo muy bien marcado sentía un deseo de recorrer mis dedos por su perfección.  Y me acerque lentamente para tocarlo lo deseaba, mis dedos iban por todas partes ante las marcas de su abdomen marcado con sus montículos, tres por cada lado y los recorrí con las yemas de mis dedos. Escuche un jadeo proveniente de él indicio que mis caricias le afectaban tanto como me afectaban las suyas.  Su mano detuvo mi caminar las apretó suavemente cambiándose los roles, ahora era el quien me tocaba.

Sus manos iban por mi cuerpo semi desnudo, lo sentía encima de mi brasier, su manos apretando mis senos, los pezones ya estaban duros listos, esta noche había sido bendecida, se abría por adelante con una agilidad impresionante lo desabrocho y ellos saltaron a el de una forma espectacular pidiéndole atención.  Sentía su lengua ardiente sobre ellos como se metió uno completo a su boca y el otro lo masajeaba con su mano, involuntariamente mi cuello se fue hacia atrás para poder sentir mucho más las sensaciones que estaba provocando. Mi seno húmedo pedía atención pero sus labios ya estaban en los míos haciendo que mis pensamientos fueran poco coherentes, ya estaba por perder la poca cordura que me quedaba.

Su mano se fue a mi sexo aun protegido por la tela, hacia tacto con sus dedos,  y metió un dedo con la tela el movimiento fue demasiado erótico, repitió el movimiento pero esta vez toco mi piel, y mis paredes internas mi cuerpo se contrajo, apreté mis paredes para retener ese dedo adentro. Escuche el sonido de su cinturón mientras se abría los pantalones, y el sierre bajaba el sonido metálico me llenaba de anticipación, los pantalones se quedaron en su cintura abiertos podía ver sus boxer blancos.

Los zapatos rodaron por la aviación quedándose en unos calcetines de hilo negro haciendo ver sus pies, bien formados me los quede mirando.

-        Lucy arráncame de  los calcetines

Su voz sonó tan erótica, que me acerque hacer lo que me decía,  me agache lentamente el puso uno en mi rodilla, con la manos nerviosas se lo fui sacando hasta revelar un hermoso pie bien cuidado. Y luego siguió el otro el era perfecto en todo hasta sus pies lo eran.

Sin más los pantalones fueron directamente a parar al suelo, quedando en unos perfectos boxer donde se notaba claramente su excitación.  Sentí ser levantada y llevada a la cama de manera rápida, pronto mis bragas quedaron en el suelo, estaba completamente desnuda ante ese maravilloso hombre.   

El se saco los boxer liberando su hermosa erección la tenía enorme,  me abrió las piernas con su cuerpo y sin aviso entro hasta el fondo consiguiendo que diera un grito ahogado, le mire sorprendida no esperaba algo así, sus ojos me miraban de forma seductora, y el cuerpo de el comenzó a moverse dentro del mío saliendo y entrando de una manera rápida y dura, besando y apretando mis senos con sus manos fuerte hasta resulto doloroso pero placentero, podía escuchar sus jadeos y los sonidos de la cama mientras yo era transportada a lugares inimaginables en cada embestida que el me daba, tocaba su ancha espalda mis uñas pasaban por ella cuando se adentraba en mi,  y cuando salía sentía un desasosiego pero era recompensada nuevamente por el cubriendo todo mi cuerpo haciéndolo hasta pequeño debajo de el, lo que era una gran proeza.

Su cuerpo se derrumbaba sobre el mío, con un gran rugido nos quedamos así mirándonos a los ojos entendiendo lo que acaba de pasar, no sabia si se volvería a repetir o sería mi ultima vez. Solo deseaba tenerlo dentro mío mucho tiempo más.  Pronto mis ojos se fueron cerrando lentamente hasta quedar completamente dormida en los brazos de Miguel.

Sentía una mirada penetrante que me obligaban a despertar, y lo vi con su mirada azul violeta, observando mi desnude, me dio vergüenza y me cubrí con la sabana de forma rápida.

-        no hagas eso, no te ocultes ante mi
-        aun no entiendo que me vez
-        te veo a ti, eres hermosa.

Perdí todo tipo de pensamientos por que en menos de lo que pensé lo tenía encima mío besando y tocando mi cuerpo de una manera casi devota si alguien descubrió el amor a primera vista o atracción aquí la tenían  esa era yo.

 Su instrumento del placer taladraba dentro de mi interior haciéndome chillar, ante las caricias rudas y salvajes que el me daba, tampoco nunca en la vida lo había hecho de esa manera pero me agradaba si era con él.  Las manos de él iban por mis piernas, las recorrían lentamente disfrutándolas mientras hacia fuertes entradas, los jadeos eran tan fuertes que hacían que el creciera más dentro mio si era posible, lo sentía enorme.

-        eres muy estrecha me gusta estar dentro tuyo ahora es el hogar de este.


No tenía palabras para responder, mi cuerpo convulsionaba debajo de el de él sintiendo como el placer estaba en su máximo el esplendor, su movimientos de caderas fueron más lentos una suave tortura hasta que por fin el saco todo dejándolo en mi interior. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario