Seguramente me quede dormida de nuevo por que cuando
abrí los ojos la luz del día llegaba a mis ojos despertándome, mire y todo eran
plantaciones por donde se mirara hasta en los cerros.
-
buenos
días Lucy ya estamos por llegar.
-
Buenos
días, que hora es
-
Las
seis de la mañana, es algo largo el camino pero te encantaran mis tierras.
Pronto el camino se fue haciendo más angosto y había
que hacer malabares para que siguiera su curso, alrededor del camino de
tierras, y bastante vegetación había árboles presumiblemente álamos y
eucaliptos estaba segura de estos últimos por que podía sentir su olor
llenándome los pulmones, frente a nosotros se divisaba una gran casa patronal
mas bien era una hacienda, era de color ladrillo, con muchas ventanas que se
presumían que tenían muchas habitaciones, y a fuera palmeras que sus hojas se
movían al viento, dando un extraño aspecto tropical en medio de la nada por que
la hacienda de Miguel quedaba en medio de la nada solo plantaciones por donde
se mirara.
Una señora gordita y chiquita salio a recibirnos ya tenía
sus años pero trataba a Miguel con tanto cariño que la quise desde el
principio, y ella creo que sintió el mío por que me trato como si me conociera
de toda la vida Berta se llamaba. Miguel le mando a preparar el desayuno para
empezar el día, me sentía tan fuera de lugar, no era mi ambiente.
El lugar por dentro era mucho más alucinante que por
fuera, olía de maravilla un largo pasillo que daba a un puerta que se salia al
patio trasero al menos era lo que mi vista se permitia ver, una escalera enorme
que llevaba a las habitaciones presumía, en la paredes hacían cuadros de
fotografía, supongo que de los padres de Miguel ya que uno se parecía demasiado
a los rasgos de el, y una foto donde había dos Miguel supuse que debía tener un
gemelo, dos hombres iguale a mi Miguel eso no debía ser posible, catalogarse
como un crimen a la población femenina.
-
es
mi familia, mi padre, madre y el odioso de Eduardo
-
y
¿donde están? no viven contigo. Me atreví a preguntar
-
mis
padres murieron cuando tenía quince y Eduardo perdiendo el tiempo en alguna
parte.
Me tomo de la mano y me fue mostrando las habitaciones
de la casa de la parte baja contándome anécdotas de cada una de las
habitaciones, me reía con cada una de ellas imaginándome a los adolescentes
Miguel y Eduardo.
-
el
segundo piso te lo mostrare después del desayuno
-
¿Por
qué? Le cuestione
-
Por
que nos demoraremos más
Me lo dijo en el oído arrastrando las palabras como el
sabía hacerlo mandándome miles de promesas con aquellas simples palabras que
decían demasiado.
-
no
podemos saltarnos el desayuno
-
tan
impaciente me gusta, pero no lo necesitaras con todo lo que te are.
Después de eso no hable más por que sentía desfallecer
en cualquier momento ya no le prestaba atención más bien deseaba comer ese
desayuno para ver lo que tenía planeado para mi. La mesa era enorme como para que se sentaran
muchas personas pero solo estábamos los dos en esa inmensa casa, y para que
decir estaba exquisito, un te en su punto, pan amasado fresco y crujiente, en
la mesa para acompañar había te todo según los gusto, el comía huevo con
tocino, todo eso revuelto se veía exquisito pero yo me decidí por algo más
suave no sabía que era lo que pasaría así es que con un quesillo estaría bien
para mi, el miraba mientras comía
poniéndome nerviosa, antes su mirada escrutadora, sentía mis mejillas enrojecer
violentamente, cuando lo mire se mordió el labio y con los ojos me prometía
tantas maravillas veía la lujuria el deseo y la pasión por mi extraño cuerpo
amorfo.
Cuando la pequeña tortura termino me agarro de la
mano, acomodándose se mi lado, y con una mano la llevo a mi cadera, y con eso
comenzamos a caminar el movía sus dedos acariciándome, incitándome, la escalera
de pronto se hacía mas larga de lo que era, pero conservaba la calma. Pronto llegamos
arriba y me conducía a una de las habitaciones abrió la puerta y me dejo pasar
primero.
Estuve contemplándola tenía una cama enorme dos
mesitas de noches, cada una tenía una lámpara, un ventanal quedaba a una
terraza que se podía ver todo lo que pasaba, lo vi caminar hacia el ventanal
cerrando las cortinas dejando la pieza a oscuras, pero luego prendió una de las
lámparas, la luz era tenue podía verlo, contemplarlo.
Estaba frente a mi, y mirada cayo de inmediato al
suelo, presa del pánico y la excitación, sus manos fueron directamente a mis
hombros, acercándose cada vez más hasta que lo sentía en mi cuello,
succionándolo, besándolo las manos de él fueron a mi cabello donde lo acaricio,
y su boca llego a mis labio donde los devoro, cada beso era un poco de aire
menos.
-
date
vuelta
Como autómata obedecí, sentía su aliento en mi parte
de atrás de mi cuello, y como el sierre del vestido iba bajando lentamente,
hasta quedar en mi cintura, el afirmaba el vestido hasta que lo soltó y cayo al
suelo quedando en mis pies. Impactada por estar tan vulnerable me quede pegada
ahí sin levantar la vista, y creo que a el le complacía ese estado de sumisión.
-sal del vestido lentamente quiero disfrutarlo
Mis pies se
movieron lentamente, sentía una vergüenza enorme nadie había visto mi cuerpo
así por mucho tiempo, peor hacia lo que me pedía siguiendo sus indicaciones.
-
date
vuelta nuevamente
Gire lentamente moviéndome despacio con la mirada en
el suelo sin ser capaz de mirarlo sentí como el me levantaba la barbilla y
nuestros ojos hicieron contactos, y en su mirada se apreciaba ternura mezclada
con deseo. Perdida en sus ojos estaba no
podía apartarlos, sentía que si alejaba la mirada el se iría con el viento.
-
me
encanta cuando miras el suelo, pero cuando miras mis ojos me haces más feliz.
Eres tan bella te voy a enseñar y demostrar todo lo que haremos juntos Lucy.
Todo en el parecía tan sugerente y provocador, lo veía
como lentamente se iba desabrochando lo botones de la camisa, dejándola abierta
y mostrando su musculoso cuerpo, lo tenía todo muy bien marcado sentía un deseo
de recorrer mis dedos por su perfección.
Y me acerque lentamente para tocarlo lo deseaba, mis dedos iban por
todas partes ante las marcas de su abdomen marcado con sus montículos, tres por
cada lado y los recorrí con las yemas de mis dedos. Escuche un jadeo
proveniente de él indicio que mis caricias le afectaban tanto como me afectaban
las suyas. Su mano detuvo mi caminar las
apretó suavemente cambiándose los roles, ahora era el quien me tocaba.
Sus manos iban por mi cuerpo semi desnudo, lo sentía
encima de mi brasier, su manos apretando mis senos, los pezones ya estaban
duros listos, esta noche había sido bendecida, se abría por adelante con una
agilidad impresionante lo desabrocho y ellos saltaron a el de una forma
espectacular pidiéndole atención. Sentía
su lengua ardiente sobre ellos como se metió uno completo a su boca y el otro
lo masajeaba con su mano, involuntariamente mi cuello se fue hacia atrás para
poder sentir mucho más las sensaciones que estaba provocando. Mi seno húmedo
pedía atención pero sus labios ya estaban en los míos haciendo que mis
pensamientos fueran poco coherentes, ya estaba por perder la poca cordura que
me quedaba.
Su mano se fue a mi sexo aun protegido por la tela,
hacia tacto con sus dedos, y metió un
dedo con la tela el movimiento fue demasiado erótico, repitió el movimiento
pero esta vez toco mi piel, y mis paredes internas mi cuerpo se contrajo,
apreté mis paredes para retener ese dedo adentro. Escuche el sonido de su
cinturón mientras se abría los pantalones, y el sierre bajaba el sonido
metálico me llenaba de anticipación, los pantalones se quedaron en su cintura
abiertos podía ver sus boxer blancos.
Los zapatos rodaron por la aviación quedándose en unos
calcetines de hilo negro haciendo ver sus pies, bien formados me los quede
mirando.
-
Lucy
arráncame de los calcetines
Su voz sonó tan erótica, que me
acerque hacer lo que me decía, me agache
lentamente el puso uno en mi rodilla, con la manos nerviosas se lo fui sacando
hasta revelar un hermoso pie bien cuidado. Y luego siguió el otro el era
perfecto en todo hasta sus pies lo eran.
Sin más los pantalones fueron directamente a parar al
suelo, quedando en unos perfectos boxer donde se notaba claramente su
excitación. Sentí ser levantada y
llevada a la cama de manera rápida, pronto mis bragas quedaron en el suelo,
estaba completamente desnuda ante ese maravilloso hombre.
El se saco los boxer liberando su hermosa erección la
tenía enorme, me abrió las piernas con
su cuerpo y sin aviso entro hasta el fondo consiguiendo que diera un grito
ahogado, le mire sorprendida no esperaba algo así, sus ojos me miraban de forma seductora, y el cuerpo de el comenzó a moverse dentro del mío saliendo y
entrando de una manera rápida y dura, besando y apretando mis senos con sus
manos fuerte hasta resulto doloroso pero placentero, podía escuchar sus jadeos
y los sonidos de la cama mientras yo era transportada a lugares inimaginables
en cada embestida que el me daba, tocaba su ancha espalda mis uñas pasaban por
ella cuando se adentraba en mi, y cuando
salía sentía un desasosiego pero era recompensada nuevamente por el cubriendo
todo mi cuerpo haciéndolo hasta pequeño debajo de el, lo que era una gran
proeza.
Su cuerpo se derrumbaba sobre el mío, con un gran
rugido nos quedamos así mirándonos a los ojos entendiendo lo que acaba de
pasar, no sabia si se volvería a repetir o sería mi ultima vez. Solo deseaba
tenerlo dentro mío mucho tiempo más.
Pronto mis ojos se fueron cerrando lentamente hasta quedar completamente
dormida en los brazos de Miguel.
Sentía una mirada penetrante que me obligaban a
despertar, y lo vi con su mirada azul violeta, observando mi desnude, me dio
vergüenza y me cubrí con la sabana de forma rápida.
-
no
hagas eso, no te ocultes ante mi
-
aun
no entiendo que me vez
-
te
veo a ti, eres hermosa.
Perdí todo tipo de pensamientos por que en menos de lo
que pensé lo tenía encima mío besando y tocando mi cuerpo de una manera casi
devota si alguien descubrió el amor a primera vista o atracción aquí la tenían esa era yo.
Su instrumento
del placer taladraba dentro de mi interior haciéndome chillar, ante las
caricias rudas y salvajes que el me daba, tampoco nunca en la vida lo había
hecho de esa manera pero me agradaba si era con él. Las manos de él iban por mis piernas, las
recorrían lentamente disfrutándolas mientras hacia fuertes entradas, los jadeos
eran tan fuertes que hacían que el creciera más dentro mio si era posible, lo
sentía enorme.
-
eres
muy estrecha me gusta estar dentro tuyo ahora es el hogar de este.
No tenía palabras para responder, mi cuerpo
convulsionaba debajo de el de él sintiendo como el placer estaba en su máximo
el esplendor, su movimientos de caderas fueron más lentos una suave tortura
hasta que por fin el saco todo dejándolo en mi interior.
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