Capitulo 8
De vuelta en Ovalle Miguel me iba a dejar no tenía muy
buen semblante parecía mas bien amargado
me dijo que tenía trabajo y algo había salido mal. Dejándome en la puerta de mi
casa y con un beso apasionado se iba
despidiendo.
-
tal
vez no nos veamos en semanas pero
volveré por ti eso es seguro
-
por
queme atreví a preguntar
-
quizás
tenga que viajar al extranjero, no hagas ninguna estupidez vendré a buscarte.
En el momento que el desapareció sentí un vacío enorme
como si se hubiese ido un ser amado, me
pareció al extraño la conexión que había a pesar de los pocos días que pasamos juntos, pero estaba feliz en
otra aparte por fin en casa, y como loca fui directo a mi cama ya me acosté a
respirar su aroma. Por fin mi espacio y mi adorada soledad, lo primero era
dormir lo necesitaba descansar mucho para estar repuesta para comenzar
nuevamente el día pero antes de eso prendí la computadora para ver si tenía
email de alguien y si habían mas de quince de Nicole que preguntaba donde
estaba, fui corriendo al teléfono y marque su numero.
-
oye
loca donde demonios te había metido te llame cientos de veces.
-
en
el paraíso o cerca de el, no tenía cobertura fueron los día más locos de toda
mi vida Nicole.
-
Tienes
mucho que contarme
-
Claro,
estuve perdida en el medio de la nada en una hacienda y luego en Coquimbo en un
velero lo hice en el medio del mar lo puedes creer junto con los delfines y
otros bichos similares.
-
Jsjjjajajaja
te creo hoy hay fiesta en mi casa
supongo que iras
-
Yo
ya estoy ahí, seguro que sí, Carlos apareció y Miguel le dio un trompazo de los
mil demonios, jajajajaja y ahí quedo el pobre insecto ese.
-
Bien
merecido hace rato que se lo merece cuando hablemos en persona te contare otras
cosas que han sucedido.
-
Listo
nos vemos a la noche.
Cuando colgué el teléfono estuve unos minutos
analizando todo lo que había pasado esos
cuatro días dando vueltas por la región y viviendo del sexo duro y
descontrolado. Miguel llevaba la pasión y me conducía a mi a ella, ya lo
extrañaba pero me dijo que nos veríamos en semanas y eso puede ser demasiado
tiempo. Tenía enormes ganas de dormir pero igual quería salir a pasear, tome
las llaves de la casa y Salí sin rumbo conocido solo por explorar ya lo
conocido, tome un colectivo numero dieciocho, mientras el viento llegaba a mi
cara aun tenía esos ojos azul violeta prometiéndome miles de promesas carnales.
Caminado por el famoso paseo peatonal me encontré con
Alberto y nos fuimos a tomarnos un helado donde el d Oscar un lugar relajado y
discreto.
-
no
te he visto en estos días donde has andado
-
en
todas partes estaba de vacaciones.
Con la cara que me puso me dieron unas enormes ganas
de de reírnos y eso hicimos yo tenia vacaciones eterna un ser libre y sin
responsabilidades solamente las que yo inventaba nada más.
-
hablando
en serio donde andabas
-
estaba
en el valle, y luego en Coquimbo de paseo, pero ya estoy aquí iras a la casa de
Nicole
-
si
y tu
-
ya
estoy ahí.
El sabor de chocolate hacía que mi estricto paladar
vibrara de la emoción, dando pequeños mmm de placer, pero pronto sentí la
minada intensa de Alberto su helado de vainilla, hacia movimientos extraños con
la cuchara llevándosela, poniéndome
nerviosa, y en unos de mis arrebatos saque un poquito de su helado para
probarlo. El repitió lo mismo con mi
helado rozando su mano con la mía.
No sabía lo que pasaba pero tenía la impresión de que
Alberto me quería seducir, a mi cuando nunca antes siquiera me miro, si no era
para un saludo o para hacerme reír pero
siempre era todo tan fraternal jamás si quiera se me ocurrió pensar que podría
haber algo más entre los dos seguro eran ideas mías y sacándolas como quien
espanta un mosquito le hable.
-
me
encanta la vainilla con el chocolate
-
a
mi igual es un hermosa combinación si se sabe usar bien no lo crees Lucy
-
ehhhhh
supongo
Si definitivamente Alberto Rivera me estaba seduciendo
descaradamente no había que ser muy inteligente para darse cuenta de ello el
tipo no era feo ni por dentro ni por fuera, pero un mal bicho le había picado
estaba segura de ello y pronto se daría cuenta que el mosquito del dengue hacia
extraños efecto en él.
Más pronto de lo que pensé la copa de helado había
llegado a su fin y la extraña seducción de Alberto junto con esa copa aunque si
Miguel fuera el que estaba haciendo esos movimientos con la lengua seguro ya estaría en el baño siendo azotada a la pared
tenía que parar esos pensamientos antes de tener un orgasmo ocasional por
pensamientos inadecuados.
Estuvimos recorriendo algunas tiendas hasta que se le
ocurrió a Alberto ir a jugar a los juegos mecánicos que habían llegado así
unos días atrás, no iba desde el fin de
mi adolescencia pero no había mucho que hacer y acepte y lo primero eran los
autitos chocadores. Estuvimos dándonos tumbos mucho rato Alberto siempre me
chocaba de frente mirando todo menos mis ojos.
La ultima de nuestras aventuras fue el kamikase a ese
me tuvo que desafiar para subirme, iba a terminar con el corazón en la mano,
dando vueltas y vueltas y ser lanzada en
picada para luego quedar de cabeza un tiempo indeterminado, grite mas de lo que
grite en esos cuatro días de sexo desenfrenado sacando todo mi pequeño
estrés. Al terminar Salí como predije el
corazón en la mano y estomago en los pies no me subo nunca mas ni por todos los
desafíos del mundo pensé que me iba morir arriba cuando colgaba de cabeza.
Ambos estuvimos varios minutos parados recuperándonos
del vértigo y el mareo previo.
-
eso
estuvo genial repetimos
-
estas loco yo no me vuelvo a subir a ese aparato
del demonio en lo que me resta de vida, ya vamos antes que se te ocurra que nos
subamos al carrusel.
-
No
te gustaría no me subo desde que tengo cinco
-
Vamos
inmaduro, y me dicen a mi.
No me percate hasta que estábamos bien lejos que lo
llevaba de la mano, lo solté de inmediato cuando me di cuenta pidiéndole
disculpas pero el estaba bien feliz de andar de la mano conmigo el bichito le
había afectado todo pensamiento racional. Después de una tarde entretenida nos
despedimos para volver avernos en la noche en la casa de Nicol.
Volvía a la
soledad de mi cuarto, de mi casa estaba pensando seriamente en tener una
mascota, para que me saltara encima y me llenara de pelos y babas pero por lo
menos no me sentiría tan sola en esta inmensa casa bueno eso pensaba si hubieran mas cristianos dentro de ella sería
diferente, compre el pan para las once y
tirarme a la cama a dormir para que no me diera sueño en la noche quería
disfrutarla completamente.
La música era estridente, escandalosa pero con el grado de alcohol que
llevaba en el cuerpo no importaba en lo absoluto, estaba con Alberto pero
pronto termine con el a solas, no entendía su actitud estaba demasiado cerca y
bebido. En otro momento no me hubiese importado en lo absoluto pero, cuando
adivine sus intensiones sabía que tenía que tener cuidado. Ya me había pasado
con Carlos por dármela de viva termine
como lo hice.
-
Vamos
entremos Alberto hace algo de frío aquí
-
Te
abrigo
Su aliento dulzón producto del ron con coca cola
estaba a centímetros de mi boca, instintivamente camine hacia atrás alejándome
de el para recuperar mi espacio personal. El avanzando hasta que toque pared
era las peores posiciones del mundo en todas partes era cuando perdías pero yo
no.
-
no
Alberto estas muy pasado de tragos ven acompáñame a que se te baje un poco se
supone que tu no bebes que paso para empezaras a beber.
-
No
lo se
Mis manos se fueron por completo al pecho de el
empujándolo, y dándome el espacio suficiente para salir de ahí y entrar ya
estaba bastante enojada con Alberto sabía que no era su culpa efectos del
alcohol de alguien que no ha bebido en su vida mañana quiero saber si seguirá
con eso, o le gusta la sensación de resaca con todos sus malestares. Yo seguía
a disfrutar con los futuros esposos a conversar estuvimos mucho rato así bajo
la intensa mirada de Alberto que sentía que me desnudaba con la mirada ya me
hacia sentir incomoda. Ya lo había decidido este año entraría a estudiar
ingeniería comercial y les conté a mis amigos que estaba inscrita en la
universidad a ver como me iba en los estudios.
De pronto me entro la nostalgia y solo había pasado un
día que no lo veía no me imaginaba como serían esas semanas sin saber si por lo
menos me llamara por teléfono para saber de él y escuchar su sexy voz. Eran como las cinco de la mañana y mi
conductor estrella estaba como una cuba abrazado en el inodoro como si fuera su
mejor amigo. Ni modo un taxi nada más pero las cinco era mi toque de queda auto
impuesto después de esa hora siempre ocurrían los desastres.
Cuando me estaba bajando del taxi mi celular comenzó a
sonar era un numero desconocido más por curiosidad respondí, nadie me llamaba a
esas horas.
-
alo
con quien hablo
-
hola
preciosa, te he extrañado
-
Miguel
como estas, no tengo mucho tiempo regreso pronto han sucedido algunas cosas,
cuando regrese conversamos tengo una propuesta que hacerte.
-
Miguel
regresa a la cama se escucho a lo lejos
Y pronto el celular se corto dejándome confundida y
con el corazón ahogado Miguel estaba con otra no había que ser adivina para no
darse cuenta, que demonios pasaba para
que me llamaba y mas estando con otra enojada entre a la casa cerrando la
puerta, lanzándome a la cama con lo
puesto caía rendida producto de los efectos
de la noche.