Capitulo 7
La noche Coquimbana se mostraba a nuestros pies, el
siempre tenía ropa para mi y esta vez no era la ocasión yo tenía todo en
Ovalle, era hermosa una polera negra con hilos plateados haciendo que brillara
en la noche, una chaqueta de cuero morada, unos jeens negros y unos zapatos de
tacón fino eran los elegidos para esta noche, deje que mis ondulaciones
cayeran, estuve frente al espejo para ver si tenía una imagen aceptable que
fuera con la hermosura de mis acompañante, mucho más de lo que había hecho no
se podía hacer le di color a mi rostro y Salí al encuentro con Miguel.
El se encontraba de espalda hablando por celular dando
ordenes no se quien pero se veía realmente furioso, decidi que no debía molestar
así es que pase por su lado para ver algo de televisión mientras a el se le
bajaban los perros del cerro. Pero antes de terminar de pasar por el lado de el
me agarro de la cintura por decirlo de alguna manera y me atrajo hacia él.
-
estas
preciosa,
-
gracias
Creo que estoy ruborizada, sus halagos mas bien la
forma que lo dice suena tan carnal tan poderosamente lujuriosa, el celular es
cortado y toda su atención es para mi, es como si en ese segundo me hubiese
convertido en el mundo para él, dándome un poder desconocido y no sabía si sería capaz de tomar esa
responsabilidad, nunca he tomado muy en serio las responsabilidades de hecho no
me gusta tenerlas me estresan no puedo con ellas, cuando me veo acorralada
escapo, pero por el lo intentaría.
Un beso racionado deseoso que sacaba el aire de los
pulmones para perderse por la energía de la pasión, estaba por acaba por una
futura resaca en la mañana por que como siguiéramos así terminaríamos en la
cama enorme que aun no probamos, pero gracias al divino niño y una gran
vergüenza fuimos interrumpido por su hermano que nos saco de un ala del
departamento en forma de crucero.
Para que los tres pudiéramos disfrutar de la noche
como era debido un taxi que tubo la orden expresa de Miguel que lo llamaría
cuando estuviera listo para que nos fuera a buscar. Llegamos a un pub de música estridente y poco
agradable pero Eduardo dijo que solo estaríamos un poco tiempo que tocaba una
de sus bandas de metálicas favoritas los chancho susurrantes, ambos nos
quedamos mirando que clase de nombre de banda era esa, pero nos quedamos ahí
escuchando la sarta de barbaridades que decían los chanchos susurrantes,
bebiendo un poco de cerveza para compensar nuestros oídos por fin habían
terminado los chanchos para poder largarnos y escuchar música medianamente
decente.
Terminamos en donde la música era agradable rock
latino de los ochenta y noventa era más para nuestros frágiles oídos, la mesa
se lleno de cerveza aunque en estos momentos bebía como señorita no quería
quedar en vergüenza de estos seres celestiales. Todo iba bien conversando
alegremente a veces las manos de Miguel se perdían por debajo de la mesa,
jugando con mis mulos. Todo iba bien hasta que eche una rápida mirada a la mesa
de el lado y estaba él, mirándome desvíe la vista para que Miguel no se
percatara pero de ahí me puse nerviosa que demonios hacia ese animal en un lugar como este, de
todas las persona que pensé encontrarme Carlos era el ultimo de la lista.
Trataba de seguir la conversación a esos dos cuando
Miguel bebía se volvía parlanchín era tan agradable escucharle la voz, hablando
de cosas sin importancia temas sin interés pero lo hacían ver relajado y tener
la edad que tenia treinta y dos años, sus cervezas hicieron el efecto deseado
en mi, tuve la penosa necesidad de ir al baño, no quería levantarme para no darle espacio a ese animal que fuera al
baño a molestarme pero no había remedio estaba por hacerme ahí mismo
excusándome con ellos me levante con la esperanza de tener un desahogo
tranquilo.
Claro que eso no llego, a la salida estaba esperándome
el y me metió a un rincón apartado echándome su olor nauseabundo a ron barato,
bueno yo ya me había acostumbrado al olor rico de Miguel.
-
que
demonios quieres le dije casi en un susurro aunque si hubiese gritado con el
escándalo que había nadie hubiese escuchado.
-
Mi
cama te extraña hace mucho que no la visitas, quiero darte duro hasta que no
puedas mas zorrita.
En un impulso intente pegarle una cachetada estaba
hecha furia en vida había estado tan enojada con ese animal, pero su mano detuvo el transcurso de la
cacheta afirmándola fuertemente haciendo que me doliera la mano.
-
suéltame
me duele le dijo
-
quizás
si te portas bien y me das un beso
-
ni
con la mano quebrada animal
-
mala
respuesta
Con un movimiento estaba en la pared y su cuerpo
entero sobre el mio, sus manos iban y
venían, tocándome y yo luchando para que me dejara estaba incapacitada
totalmente, sus intentos por besarme llegaron a un extremo que pesco mi cara,
pero fue lo ultimo que hizo fue lanzado al suelo producto de un combo de
Miguel. La furia de ese hombre era
enorme y yo no sabia que hacer en mi vida había estado en una situación así
pero mi instinto me dijo que lo sacara de aquí.
-
vamos
déjalo no vale ni la pena tu esfuerzo
-
Estas
me la pagaras no sabes quien es ella
Tirado en el suelo en un Rincón humillado con la nariz
sangrando en el suelo estaba Carlos despotricando mientras nos marchábamos Miguel
estaba segura que le dio una de suspiradas escalofriantes. Me llevaba de la mano suavemente pero rápido
con estos zapatos no podía seguir el ritmo, hasta que por fin llegamos.
- toma
nosotros nos vamos si quieres te quedas
- ¿Que pasó?
- un idiota
intentó aprovecharse de lo que es mio, nos vemos en
El
departamento
-
Lucy
estas bien
-
Si
nos vemos
Un taxi que pasaba por ahí lo tomamos, Miguel estaba
con los efectos del alcohol, estaba serio y frió su mano helada aun tenía mi
mano yo estaba callada y tranquila no sabía que decir, para cambiar su estado
de animo. Pronto estábamos en el departamento, el abrió la puerta, me agarro la
mano con una energía que me dejo algo sorprendida cerrando la puerta con el pie
y ahí íbamos de nuevo al mundo del placer.
Nos besamos apasionadamente mientras caminábamos al
cuarto chocando con todo lo que se nos pudiera en encamino incluyendo las
pobres paredes, sin palabras solo caricias. La puerta del cuarto como se abrió
se cerro y la ropa ya estorbaba demasiado comenzó a desvestirse, separándome de
sus besos un segundo, mirándolo a los ojos, uno por uno desabrochaba los
botones, pasaba mi mano por la piel que
iba desnudando le saque la camisa dentro de los pantalones el puso su brazos
hacia atrás y quedo pronto en el suelo quedo, el dorso de él era perfecto no
había ninguna imperfección en el alguno bellos pero no demasiados los
suficientes para darle un aspecto de macho, su mirada era intensa, le mire para
saber si podía seguir, el asintió y con manos Avilés le desabroche el cinturón,
luego el botón del pantalón y luego el sierre, con mis manos en su cadera le fui bajando los pantalones me
quede maravillada tenia slip de ropa interior
me fascinan esas prendas en los hombres se ven sus partes tan ordenaditas
y un pensamiento cruzo por mi mente no pensaba hacérselo has ahora y le baje la
ropa interior, me coloque de rodilla, lo tome
con la manos me lo metí a la boca.
Un jadeo se escapo de sus labios cuando comencé a
succionar de abajo hacia arriba, de vez en cuando apretaba sus bolas, o le
pasaba mi lengua lo que se me ocurría, cada vez se ponía mas dura en mi boca y
me encantaba cuando me cansaba alternaba con mi mano de arriba hacia abajo y
así estuvimos, hasta que empecé a sentir lo que salía de el ávida comencé a tragar hasta la ultima gota
llenándome de su sabor y olor.
Cuando todo había acabado me levante y el me miro a
los ojos, con su dedo la paso por la comisura de mis labios sacando un resto de
lo que quedaba y me metió el dedo en la boca para que no se desperdiciara nada,
fue algo tan caliente y excitante que el no
me tuvo que tocar para que mi cuerpo estuviera listo para recibirlo las
palabras entre nosotros dos no eran necesarias.
-
creo
que me toca a mi
Antes de que pudiera decir algo más me tenia pegada a
su cuerpo desnudo estaba ansiosa por sentir su piel la blusa negra con hilos
plateados cayo al suelo revelando algo de mi figura un poco voluptuosa, luego le siguió el sostén revelando mis senos que fueron a parar a su boca, se los devoraba
mientras atendía el otro lo masajeaba y los turnaba jadeos involuntarios se
escapaban llenando el cuarto agradecía
sobre manera que Eduardo no estuviera en casa, pronto mi boca se lleno de sus
besos ardientes, mi pantalones fueron sacados prácticamente juntos con los
zapatos, quedándome en una pequeña prenda de lo mas reveladora una que el me había
comprado.
-
amo
estas cosas se te ve tan linda gíra
Con cuidado me
fui girando estaba tan expuesta a él mis nalgas al aire esa prenda
cubría lo mínimo.
-
se
te ven tan bonitas perfectas
Sus palabras sonaban tan malditamente eróticas que me
hacían humedecer con solo escucharlas, estuvo un rato tocándolos y jugando con el elástico
metiéndomelo mas adentro si se pudiera haciendo presión. De una manera brusca me volteo y rasgo esa pequeña tela, para quedar
completamente desnuda y los rizos de mi
feminidad lo incitaban a entrar profundamente para hacer uno y no dudo metió su
hermosa erección dentro mío, y el vaivén comenzó de tal forma como se movían las
olas en el mar. El sueño hizo perder
todos los pensamientos coherentes.
Al abrir los ojos estaba sola, el espacio de Miguel
vacío levantándome, colocándome un albornoz para cubrir mi cuerpo desnudo
empecé mi búsqueda me quede detrás de la columna escuchando una conversación.
-
bien
encárgate yo regreso a la brevedad, sabes bien lo que tienes que hacer, mis
vacaciones se terminaron.
No sabia que paso, pero Miguel se veía de pocas pulgas
mis días en Coquimbo habían terminando una parte de mi ya quería regresar al
mundo real, uno puede vivir una fantasía
un tiempo pero luego el peso de la realidad golpea la puerta irremediablemente
y era lo que estaba a punto de ocurrir, me di vuelta a darme una larga ducha de agua fría.