martes, 3 de diciembre de 2013

Capitulo 8

Capitulo 8

De vuelta en Ovalle Miguel me iba a dejar no tenía muy buen semblante parecía mas  bien amargado me dijo que tenía trabajo y algo había salido mal. Dejándome en la puerta de mi casa y con un beso apasionado se iba  despidiendo.

-        tal vez no nos  veamos en semanas pero volveré por ti eso es seguro
-        por queme atreví a preguntar
-        quizás tenga que viajar al extranjero, no hagas ninguna estupidez vendré a buscarte.

En el momento que el desapareció sentí un vacío enorme como si se hubiese  ido un ser amado, me pareció al extraño la conexión que había a pesar de los pocos  días que pasamos juntos, pero estaba feliz en otra aparte por fin en casa, y como loca fui directo a mi cama ya me acosté a respirar su aroma. Por fin mi espacio y mi adorada soledad, lo primero era dormir lo necesitaba descansar mucho para estar repuesta para comenzar nuevamente el día pero antes de eso prendí la computadora para ver si tenía email de alguien y si habían mas de quince de Nicole que preguntaba donde estaba, fui corriendo al teléfono y marque su numero.

-        oye loca donde demonios te había metido te llame cientos de veces.
-        en el paraíso o cerca de el, no tenía cobertura fueron los día más locos de toda mi vida Nicole.
-        Tienes mucho que contarme
-        Claro, estuve perdida en el medio de la nada en una hacienda y luego en Coquimbo en un velero lo hice en el medio del mar lo puedes creer junto con los delfines y otros bichos similares.
-        Jsjjjajajaja te creo hoy hay  fiesta en mi casa supongo que iras
-        Yo ya estoy ahí, seguro que sí, Carlos apareció y Miguel le dio un trompazo de los mil demonios, jajajajaja y ahí quedo el pobre insecto ese.
-        Bien merecido hace rato que se lo merece cuando hablemos en persona te contare otras cosas que han sucedido.
-        Listo nos vemos a la noche.

Cuando colgué el teléfono estuve unos minutos analizando todo lo que  había pasado esos cuatro días dando vueltas por la región y viviendo del sexo duro y descontrolado. Miguel llevaba la pasión y me conducía a mi a ella, ya lo extrañaba pero me dijo que nos veríamos en semanas y eso puede ser demasiado tiempo. Tenía enormes ganas de dormir pero igual quería salir a pasear, tome las llaves de la casa y Salí sin rumbo conocido solo por explorar ya lo conocido, tome un colectivo numero dieciocho, mientras el viento llegaba a mi cara aun tenía esos ojos azul violeta prometiéndome miles de promesas carnales.

Caminado por el famoso paseo peatonal me encontré con Alberto y nos fuimos a tomarnos un helado donde el d Oscar un lugar relajado y discreto.

-        no te he visto en estos días donde has andado
-        en todas partes estaba de vacaciones.

Con la cara que me puso me dieron unas enormes ganas de de reírnos y eso hicimos yo tenia vacaciones eterna un ser libre y sin responsabilidades solamente las que yo inventaba nada más.

-        hablando en serio donde andabas
-        estaba en el valle, y luego en Coquimbo de paseo, pero ya estoy aquí iras a la casa de Nicole
-        si y tu
-        ya estoy ahí.

El sabor de chocolate hacía que mi estricto paladar vibrara de la emoción, dando pequeños mmm de placer, pero pronto sentí la minada intensa de Alberto su helado de vainilla, hacia movimientos extraños con la cuchara llevándosela, poniéndome  nerviosa, y en unos de mis arrebatos saque un poquito de su helado para probarlo. El repitió lo mismo con  mi helado rozando su mano con la mía.

No sabía lo que pasaba pero tenía la impresión de que Alberto me quería seducir, a mi cuando nunca antes siquiera me miro, si no era para un saludo o para  hacerme reír pero siempre era todo tan fraternal jamás si quiera se me ocurrió pensar que podría haber algo más entre los dos seguro eran ideas mías y sacándolas como quien espanta un mosquito le hable.

-        me encanta la vainilla con el chocolate
-        a mi igual es un hermosa combinación si se sabe usar bien no lo crees Lucy
-        ehhhhh supongo

Si definitivamente Alberto Rivera me estaba seduciendo descaradamente no había que ser muy inteligente para darse cuenta de ello el tipo no era feo ni por dentro ni por fuera, pero un mal bicho le había picado estaba segura de ello y pronto se daría cuenta que el mosquito del dengue hacia extraños efecto en él.

Más pronto de lo que pensé la copa de helado había llegado a su fin y la extraña seducción de Alberto junto con esa copa aunque si Miguel fuera el que estaba haciendo esos movimientos con la lengua seguro ya  estaría en el baño siendo azotada a la pared tenía que parar esos pensamientos antes de tener un orgasmo ocasional por pensamientos inadecuados.
Estuvimos recorriendo algunas tiendas hasta que se le ocurrió a Alberto ir a jugar a los juegos mecánicos que habían llegado así unos  días atrás, no iba desde el fin de mi adolescencia pero no había mucho que hacer y acepte y lo primero eran los autitos chocadores. Estuvimos dándonos tumbos mucho rato Alberto siempre me chocaba de frente mirando todo menos mis ojos.

La ultima de nuestras aventuras fue el kamikase a ese me tuvo que desafiar para subirme, iba a terminar con el corazón en la mano, dando vueltas  y vueltas y ser lanzada en picada para luego quedar de cabeza un tiempo indeterminado, grite mas de lo que grite en esos cuatro días de sexo desenfrenado sacando todo mi pequeño estrés.  Al terminar Salí como predije el corazón en la mano y estomago en los pies no me subo nunca mas ni por todos los desafíos del mundo pensé que me iba morir arriba cuando colgaba de cabeza.

Ambos estuvimos varios minutos parados recuperándonos del vértigo y el mareo previo.

-        eso estuvo genial repetimos
-        estas  loco yo no me vuelvo a subir a ese aparato del demonio en lo que me resta de vida, ya vamos antes que se te ocurra que nos subamos al carrusel.
-        No te gustaría no me subo desde que tengo cinco
-        Vamos inmaduro, y me dicen a mi.

No me percate hasta que estábamos bien lejos que lo llevaba de la mano, lo solté de inmediato cuando me di cuenta pidiéndole disculpas pero el estaba bien feliz de andar de la mano conmigo el bichito le había afectado todo pensamiento racional. Después de una tarde entretenida nos despedimos para volver avernos en la noche en la casa de Nicol.

Volvía a la  soledad de mi cuarto, de mi casa estaba pensando seriamente en tener una mascota, para que me saltara encima y me llenara de pelos y babas pero por lo menos no me sentiría tan sola en esta inmensa casa bueno eso pensaba si  hubieran mas cristianos dentro de ella sería diferente, compre el pan para  las once y tirarme a la cama a dormir para que no me diera sueño en la noche quería disfrutarla completamente.

La música era estridente,  escandalosa pero con el grado de alcohol que llevaba en el cuerpo no importaba en lo absoluto, estaba con Alberto pero pronto termine con el a solas, no entendía su actitud estaba demasiado cerca y bebido. En otro momento no me hubiese importado en lo absoluto pero, cuando adivine sus intensiones sabía que tenía que tener cuidado. Ya me había pasado con Carlos por dármela de viva  termine como lo hice.

-        Vamos entremos Alberto  hace algo de frío aquí
-        Te abrigo

Su aliento dulzón producto del ron con coca cola estaba a centímetros de mi boca, instintivamente camine hacia atrás alejándome de el para recuperar mi espacio personal. El avanzando hasta que toque pared era las peores posiciones del mundo en todas partes era cuando perdías pero yo no.

-        no Alberto estas muy pasado de tragos ven acompáñame a que se te baje un poco se supone que tu no bebes que paso para empezaras a beber.
-        No lo se

Mis manos se fueron por completo al pecho de el empujándolo, y dándome el espacio suficiente para salir de ahí y entrar ya estaba bastante enojada con Alberto sabía que no era su culpa efectos del alcohol de alguien que no ha bebido en su vida mañana quiero saber si seguirá con eso, o le gusta la sensación de resaca con todos sus malestares. Yo seguía a disfrutar con los futuros esposos a conversar estuvimos mucho rato así bajo la intensa mirada de Alberto que sentía que me desnudaba con la mirada ya me hacia sentir incomoda. Ya lo había decidido este año entraría a estudiar ingeniería comercial y les conté a mis amigos que estaba inscrita en la universidad a ver como me iba en los estudios.

De pronto me entro la nostalgia y solo había pasado un día que no lo veía no me imaginaba como serían esas semanas sin saber si por lo menos me llamara por teléfono para saber de él y escuchar su sexy voz.  Eran como las cinco de la mañana y mi conductor estrella estaba como una cuba abrazado en el inodoro como si fuera su mejor amigo. Ni modo un taxi nada más pero las cinco era mi toque de queda auto impuesto después de esa hora siempre ocurrían los desastres.

Cuando me estaba bajando del taxi mi celular comenzó a sonar era un numero desconocido más por curiosidad respondí, nadie me llamaba a esas horas.

-        alo con quien hablo
-        hola preciosa, te he extrañado
-        Miguel como estas, no tengo mucho tiempo regreso pronto han sucedido algunas cosas, cuando regrese conversamos tengo una propuesta que hacerte.
-        Miguel regresa a la cama se escucho a lo lejos


Y pronto el celular se corto dejándome confundida y con el corazón ahogado Miguel estaba con otra no había que ser adivina para no darse cuenta,  que demonios pasaba para que me llamaba y mas estando con otra enojada entre a la casa cerrando la puerta,  lanzándome a la cama con lo puesto caía rendida producto de los efectos  de la noche. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Capitulo 7

Capitulo 7

La noche Coquimbana se mostraba a nuestros pies, el siempre tenía ropa para mi y esta vez no era la ocasión yo tenía todo en Ovalle, era hermosa una polera negra con hilos plateados haciendo que brillara en la noche, una chaqueta de cuero morada, unos jeens negros y unos zapatos de tacón fino eran los elegidos para esta noche, deje que mis ondulaciones cayeran, estuve frente al espejo para ver si tenía una imagen aceptable que fuera con la hermosura de mis acompañante, mucho más de lo que había hecho no se podía hacer le di color a mi rostro y Salí al encuentro con Miguel. 

El se encontraba de espalda hablando por celular dando ordenes no se quien pero se veía realmente furioso, decidi que no debía molestar así es que pase por su lado para ver algo de televisión mientras a el se le bajaban los perros del cerro. Pero antes de terminar de pasar por el lado de el me agarro de la cintura por decirlo de alguna manera y me atrajo hacia él.

-        estas preciosa,
-        gracias

Creo que estoy ruborizada, sus halagos mas bien la forma que lo dice suena tan carnal tan poderosamente lujuriosa, el celular es cortado y toda su atención es para mi, es como si en ese segundo me hubiese convertido en el mundo para él, dándome un poder desconocido  y no sabía si sería capaz de tomar esa responsabilidad, nunca he tomado muy en serio las responsabilidades de hecho no me gusta tenerlas me estresan no puedo con ellas, cuando me veo acorralada escapo, pero por el lo intentaría.

Un beso racionado deseoso que sacaba el aire de los pulmones para perderse por la energía de la pasión, estaba por acaba por una futura resaca en la mañana por que como siguiéramos así terminaríamos en la cama enorme que aun no probamos, pero gracias al divino niño y una gran vergüenza fuimos interrumpido por su hermano que nos saco de un ala del departamento en forma de crucero.

Para que los tres pudiéramos disfrutar de la noche como era debido un taxi que tubo la orden expresa de Miguel que lo llamaría cuando estuviera listo para que nos fuera a buscar.  Llegamos a un pub de música estridente y poco agradable pero Eduardo dijo que solo estaríamos un poco tiempo que tocaba una de sus bandas de metálicas favoritas los chancho susurrantes, ambos nos quedamos mirando que clase de nombre de banda era esa, pero nos quedamos ahí escuchando la sarta de barbaridades que decían los chanchos susurrantes, bebiendo un poco de cerveza para compensar nuestros oídos por fin habían terminado los chanchos para poder largarnos y escuchar música medianamente decente. 

Terminamos en donde la música era agradable rock latino de los ochenta y noventa era más para nuestros frágiles oídos, la mesa se lleno de cerveza aunque en estos momentos bebía como señorita no quería quedar en vergüenza de estos seres celestiales. Todo iba bien conversando alegremente a veces las manos de Miguel se perdían por debajo de la mesa, jugando con mis mulos. Todo iba bien hasta que eche una rápida mirada a la mesa de el lado y estaba él, mirándome desvíe la vista para que Miguel no se percatara pero de ahí me puse nerviosa que demonios  hacia ese animal en un lugar como este, de todas las persona que pensé encontrarme Carlos era el ultimo de la lista.

Trataba de seguir la conversación a esos dos cuando Miguel bebía se volvía parlanchín era tan agradable escucharle la voz, hablando de cosas sin importancia temas sin interés pero lo hacían ver relajado y tener la edad que tenia treinta y dos años, sus cervezas hicieron el efecto deseado en mi, tuve la penosa necesidad de ir al baño, no quería levantarme para  no darle espacio a ese animal que fuera al baño a molestarme pero no había remedio estaba por hacerme ahí mismo excusándome con ellos me levante con la esperanza de tener un desahogo tranquilo.

Claro que eso no llego, a la salida estaba esperándome el y me metió a un rincón apartado echándome su olor nauseabundo a ron barato, bueno yo ya me había acostumbrado al olor rico de Miguel.

-        que demonios quieres le dije casi en un susurro aunque si hubiese gritado con el escándalo que había nadie hubiese escuchado.
-        Mi cama te extraña hace mucho que no la visitas, quiero darte duro hasta que no puedas mas zorrita.

En un impulso intente pegarle una cachetada estaba hecha furia en vida había estado tan enojada con ese animal,  pero su mano detuvo el transcurso de la cacheta afirmándola fuertemente haciendo que me doliera la  mano.

-        suéltame me duele le dijo
-        quizás si te portas bien y me das un beso
-        ni con la mano quebrada animal
-        mala respuesta

Con un movimiento estaba en la pared y su cuerpo entero sobre el mio,  sus manos iban y venían, tocándome y yo luchando para que me dejara estaba incapacitada totalmente, sus intentos por besarme llegaron a un extremo que pesco mi cara, pero fue lo ultimo que hizo fue lanzado al suelo producto de un combo de Miguel.  La furia de ese hombre era enorme y yo no sabia que hacer en mi vida había estado en una situación así pero mi instinto me dijo que lo sacara de aquí.
-        vamos déjalo no vale ni la pena tu esfuerzo
-        Estas me la pagaras no sabes quien es ella

Tirado en el suelo en un Rincón humillado con la nariz sangrando en el suelo estaba Carlos despotricando mientras nos marchábamos Miguel estaba segura que le dio una de suspiradas escalofriantes.  Me llevaba de la mano suavemente pero rápido con estos zapatos no podía seguir el ritmo, hasta que por fin llegamos.

    -  toma  nosotros nos vamos si quieres te quedas
    - ¿Que pasó?
    - un idiota intentó aprovecharse de lo que es mio, nos vemos en
      El departamento
-        Lucy estas bien
-        Si nos vemos

Un taxi que pasaba por ahí lo tomamos, Miguel estaba con los efectos del alcohol, estaba serio y frió su mano helada aun tenía mi mano yo estaba callada y tranquila no sabía que decir, para cambiar su estado de animo. Pronto estábamos en el departamento, el abrió la puerta, me agarro la mano con una energía que me dejo algo sorprendida cerrando la puerta con el pie y ahí íbamos de nuevo al mundo del placer.

Nos besamos apasionadamente mientras caminábamos al cuarto chocando con todo lo que se nos pudiera en encamino incluyendo las pobres paredes, sin palabras solo caricias. La puerta del cuarto como se abrió se cerro y la ropa ya estorbaba demasiado comenzó a desvestirse, separándome de sus besos un segundo, mirándolo a los ojos, uno por uno desabrochaba los botones,  pasaba mi mano por la piel que iba desnudando le saque la camisa dentro de los pantalones el puso su brazos hacia atrás y quedo pronto en el suelo quedo, el dorso de él era perfecto no había ninguna imperfección en el alguno bellos pero no demasiados los suficientes para darle un aspecto de macho, su mirada era intensa, le mire para saber si podía seguir, el asintió y con manos Avilés le desabroche el cinturón, luego el botón del pantalón y luego el sierre, con mis manos  en su cadera le fui bajando los pantalones me quede maravillada tenia slip de ropa interior  me fascinan esas prendas en los hombres se ven sus partes tan ordenaditas y un pensamiento cruzo por mi mente no pensaba hacérselo has ahora y le baje la ropa interior, me coloque de rodilla, lo tome  con la manos me lo metí a la boca. 

Un jadeo se escapo de sus labios cuando comencé a succionar de abajo hacia arriba, de vez en cuando apretaba sus bolas, o le pasaba mi lengua lo que se me ocurría, cada vez se ponía mas dura en mi boca y me encantaba cuando me cansaba alternaba con mi mano de arriba hacia abajo y así estuvimos, hasta que empecé a sentir lo que salía de el  ávida comencé a tragar hasta la ultima gota llenándome de su sabor y olor.

Cuando todo había acabado me levante y el me miro a los ojos, con su dedo la paso por la comisura de mis labios sacando un resto de lo que quedaba y me metió el dedo en la boca para que no se desperdiciara nada, fue algo tan caliente y excitante que el no  me tuvo que tocar para que mi cuerpo estuviera listo para recibirlo las palabras entre nosotros dos no eran necesarias.

-        creo que me toca a mi

Antes de que pudiera decir algo más me tenia pegada a su cuerpo desnudo estaba ansiosa por sentir su piel la blusa negra con hilos plateados cayo al suelo revelando algo de mi figura  un poco voluptuosa,  luego le siguió el sostén  revelando mis senos que  fueron a parar a su boca, se los devoraba mientras atendía el otro lo masajeaba y los turnaba jadeos involuntarios se escapaban  llenando el cuarto agradecía sobre manera que Eduardo no estuviera en casa, pronto mi boca se lleno de sus besos ardientes, mi pantalones fueron sacados prácticamente juntos con los zapatos, quedándome en una pequeña prenda de lo mas reveladora una que el me había comprado.

-        amo estas cosas se te ve tan linda gíra

Con cuidado me  fui girando estaba tan expuesta a él mis nalgas al aire esa prenda cubría lo mínimo.

-        se te ven tan bonitas perfectas

Sus palabras sonaban tan malditamente eróticas que me hacían humedecer con solo escucharlas, estuvo un rato  tocándolos y jugando con el elástico metiéndomelo mas adentro si se pudiera haciendo presión.  De una manera brusca me volteo  y rasgo esa pequeña tela, para quedar completamente desnuda y los  rizos de mi feminidad lo incitaban a entrar profundamente para hacer uno y no dudo metió su hermosa erección dentro mío, y el vaivén comenzó de tal forma como se movían las olas en el  mar. El sueño hizo perder todos los pensamientos coherentes.

Al abrir los ojos estaba sola, el espacio de Miguel vacío levantándome, colocándome un albornoz para cubrir mi cuerpo desnudo empecé mi búsqueda me quede detrás de la columna escuchando una conversación.

-        bien encárgate yo regreso a la brevedad, sabes bien lo que tienes que hacer, mis vacaciones se terminaron.


No sabia que paso, pero Miguel se veía de pocas pulgas mis días en Coquimbo habían terminando una parte de mi ya quería regresar al mundo real,  uno puede vivir una fantasía un tiempo pero luego el peso de la realidad golpea la puerta irremediablemente y era lo que estaba a punto de ocurrir, me di vuelta a darme una larga ducha de  agua fría.

domingo, 14 de julio de 2013

Capitulo 6



El Jeep entraba a un estacionamiento,  debajo de un edificios de muchos departamentos tenía la forma de un crucero o que se yo enorme frente al mar. El frunció el seño no se si disgusto  o de sorpresa aun no se las facciones de su rostro.  

-        creo que tendremos compañía esta mi hermano ese es su carro
-        estaba perdiendo el tiempo en La serena le digo para levantar su mal humor si esta enojado. El sonríe a carcajada
        si vamos te presentare

Estuvimos en el ascensor unos minutos toqueteábamos pero nada que pueda ocasionar un problema serio, era un juego para no aburrirnos mientras esperábamos que se parara la maquina. Llegamos a una corrida enorme de ascensores en el ultimo piso supongo que para tener una vista excelente del mar, caminamos de la mano un poco hasta que una puerta se nos interpuso, observe que metió las manos al bolsillo sacando las llaves.

Al abrirse estaba ahí viendo a un tipo idéntico a Miguel que se volteo para quitar su atención al partido de pool. Se dirigió hacia nosotros con una enorme sonrisa en el rostro, era distinto en personalidad no era nada intimidante y  súper relajado.

- hola hermanito y quien es la señorita
- es Lucy, y hola te la presento el es mi hermano Eduardo
- un gusto Luciana
- el gusto es mio, hagan como si no estuviera yo me voy a la noche a menos que me quieran acompañar a una fiesta.
- lo pensaremos

Tomados de la mano vamos a lo que parece una habitación enorme con una cama king, cubierta con un plumón negro y unas sabanas de color rojo, muchos almohadones, al frente de la cama una enorme televisión con parlantes enormes, y algunos colgados en la pared, a un costado un enorme ventanal, que dejaba entrar la luz, corría mirarlo ante la atenta mirada de Miguel.

-        wohhh se ve maravilloso

Una enorme terraza donde se podía ver el mar directamente hasta la línea del horizonte. Estaba abrazándome por la espalda, mi cuerpo se fue hacia el de él, apoyándose y recargándose para sentirlo más cerca.

-        hueles muy rico miguel un olor medio dulzón como tu nombre
-        tu hueles mejor, mas tarde iremos a la playa por ahora a comer tengo hambre
-        yo igual

Los tres íbamos en el mismo carro Eduardo era un tipo muy divertido como ya había mencionado, haciéndome reír por cualquier cosa que se le ocurría las personalidades eran muy diferente por alguna razón me atraía el chico malo, o quizás era el bueno uno nunca se sabe con los gemelos. Entramos a un restaurante llamado Costa Serena, no era muy sofisticado eso me relajo pero si había muy grato ambiente.

 Encontraba muy extraño a Miguel más de lo normal pero lo ignore, supuse que eran sus días no solo las mujeres, lo tienen más bien me reía de lo lindo con Eduardo, tenía sonrisa preciosa que estaba segura que Miguel tendría la misma si sonriera un poco más, el almuerzo estuvo lleno de productos del mar exquisito, aunque no me gustaba como mi pescado, cuando llegamos a los marisco creía ver una sonrisa de perversidad en Miguel algo tramaba y podría dar fe que yo estaba en el medio.

Parecíamos turistas en nuestra propia región, luego de almorzar fuimos directamente a Coquimbo, en ese lugar se puede oler mas significativamente el olor a mar, todo huele a mar. Sus rincones rústicos en medio de la urbanidad,  caminamos muy poco el carro quedo estacionado en un lugar especializado para ello. En el puerto de Coquimbo nos encontrábamos y justo donde embarcaban los pescadores, Miguel hablaba un tipo que de seguro era uno de ellos y en menos de lo que pensé estaba en un velero en medio del mar con los hombres más guapos de Chile en mi parecer.

Para que decirle como me sentía estaba viviendo mi Titanic particular y esperaba que hasta ciertas partes se hicieran realidad las otras ni mencionarlas, el viento llegaba en directo en mi rostro haciendo que mi cabello, se fuera  a la cara me di cuenta que si hubiese traído un cole esto no hubiese pasado, colocándome el cabello de tras de la oreja empecé a mirar el mar. El ir y venir de sus pequeñas olas en alta mar, el agua verde esmeralda marcada por la espuma, acercándome un poco mas podía ver vida debajo de nosotros habían medusa, y otros que no sabría identificar.

Una corriente ya conocía se manifestaba lo tenía atrás mio, robándose mi aire para convertirlo en suyo así me sentía cuando el estaba muy cerca, sentí sus brazos abrazándome en mis caderas de forma posesiva y marcando cierto territorio que el se creía propietario. Sus labios estaban en mi oreja subían y bajaban por ella apenas si la tocaban eran como una caricia, poniéndome a mil, hizo el mismo procedimiento con mi otra oreja, eran tan estimulante hasta se me olvido la presencia de Eduardo el tenía ese efecto en mi que me podía olvidar hasta mi nombre.

El dejo de abrazarme y sus manos fueron a mis caderas y descaradamente se metieron debajo de la blusa, y subían, subían hasta llegar a mis senos, donde estuvo varios minutos atendiéndolos, y rotaba primero uno y luego otro y así colocando mi cuerpo en sus manos, el de vez en cuando frotaba su cuerpo con el mío, podía sentirlo y me quedaba jadeante  cuando lo hacía estaba tan duro, tan deseable que si no fuera por Eduardo que apareció de pronto ya me hubiese lanzado al mar con el, o en el mismo suelo del velero también mostraba muchas posibilidades.

-        el se ira pronto tendremos el velero solo para nosotros quiero hacértelo en todas las partes posibles, si en esa también  
-        ¿Cómo sabes lo que quiero?
-        Por que es la fantasía de todo el mundo hacerlo, en el medio del mar nada mas hermoso y acogedor en donde solo esta un mundo debajo de nuestros pies que nos hace poderosos, ellos nos ven y nos contemplan te lo are justo ahí.

Su dedo apuntaba y era a un costado del velero, todo era ansiedad en mi ya quería que se largara, mis deseos eran hacerlo donde el quería y como el quería era casi enfermante como deseaba complacerlo en todo lo que me dijera. Un escalofriante jadeo se me escapo no lo pude contener cuando enrosco mi pezón en sus dedos y tiro de el, eso me llego hasta abajo estaba segura que las bragas estaban mas que mojadas por mis fluidos. Hice algo impensado solo fue un movimiento  algo que no me había atrevido hacer y pase mis manos por su paquete en tosa su longitud.

-        no hagas eso por que pasaran dos cosas, una me va importar un carajo mi hermano y te lo hare aquí mismo. Y la otra es que me corra en los boxer  y deseo siempre hacerlo dentro de ti.

Fue una retirada rápida, ante la amenaza de hacerlo frente a su hermano aunque sonaba tentando, cuestione mis pensamientos que pasaba conmigo, desde hacia un tiempo estaba teniendo fantasías de lo más extrañas mas que nada alucinantes.

-        bueno tortolos los dejo yo iré a puerto hay unas palomitas esperándome.
-        Ten cuidado y cualquier cosa me llamas
-        Claro, chao Lucy nos vemos

Sacando un moto de agua de no se donde con ayuda de miguel la lanzaron al mar, Eduardo se monto en ella y pronto desapareció de  la vista de nuestros ojos.  Continuamos así varios minutos contemplando el mar hasta que su mano choco con la mía y nos fuimos adentro del velero. Bajando unas pequeñas escaleras ahí era oscuro no había luz, el abrió un puerta donde había una pequeña habitación pero no dejaba de tener sus lujos.

-        desnúdate quiero verte subir esas escalera desnuda. Tu trasero en mi nariz debe ser espectacular.

Con la boca abierta lo mire, pero hice lo que pidió aun no supero la vergüenza de estar desnuda frente a él, pero su mirada llena de lujuria y de deseos me daba cierta valentía que pensé que no tenía,  deseche toda la ropa quedándome completamente desnuda frente a él.

-        las damas primero lo dijo burlón
-        que caballero
-        jamás pensé disfrutar tanto ser caballero.

Desnuda y vulnerable caminaba sentía la vergüenza en todas las partes de mi cuerpo, tenía la certeza  que los cachetes de mi segunda cara estaban del color de mi cara.

-        te divierte esto verdad le pregunto
-        tanto como me excita es hermoso dan ganas de poseerlo
-        ¿Cómo así?
-        Pronto lo sabrás estaré dentro de ti de todas las formas tu cuerpo es mío.

Cuando llegamos a cubierta sentía la brisa por instinto lleve mis manos a cubrir mis senos, estaban expuesto al aire libre, cuando sentí que unos brazos fuertes me tomaban en brazos y corrían conmigo hasta terminar dentro del agua después de un gran grito por la impresión y el cambio violento de temperatura estaba helada. Sus besos ardientes y llenos de pasión hicieron olvidar todo, el agua helada, que estaba denuda y en el medio del mar teniendo sexo con el nombre más increíble de mi vida. Las piernas de el se enredaban en mi cuerpo parecía como si nos hundíamos pero no era así flotábamos en el mar de pasiones, la manos de el iban y venían sobre mis senos, jadeos hacían eco con el sonido del mar.

Podia sentir su hermoso instrumento del placer bailando en mi vientre tan duro ni el agua helada hacia que bajara, estaba como un ancla esperando el momento que su dueño cumpliera su capricho, pero el estaba mas interesado en mi cuerpo en darle tributo a él, sus labios feroces jugaban con mis peones torturándolos, ya no estaban así solo por el agua si no por la estimulación que el le daba, yo solo me limitaba a tocarle la espalda y sus fuertes y apretadas nalgas, nunca antes desde que estamos juntos he tenido tanta libertad de poder tocar ese cuerpo que me invita a pecar.

El puso en una posición que mi cuerpo quedaba casi acostado en el agua y mis piernas en las caderas en solo era afirmada por sus manos fuertes y varoniles, en mis caderas, entraba y salia, entraba y salia mis brazos se movian libremente recibiendo su movimientos tan fuertes las sensaciones fueron tan fuertes que comencé a gritar y no me importaba estaba en el medio de mar podía liberarme, eso a el lo emocionaba mucho y daba lo mejor de sí dándome más y mas fuerte  nuestros cuerpos chocaban con el agua podíamos escuchar todo nuestros oído se agudizaban y estábamos más comprometido con el medio ambiente, sabía que desde hoy en adelante el mar tendría otro significado. Con una mano en la cadera y la otra en la espalda me impulso hacia el para fundirnos en un gran beso. Estábamos perdidos en la pasión nada importaba si una ballena enorme pasaba por nuestro lado dudo que mucho nos hubiese importado en lo más mínimo suponiendo que en el mar de Coquimbo o La Serena no sabía con claridad existiera tamaño monstruo marino.

Nos sentíamos tan vivo amándonos encima y por debajo del mundo submarino era como dos humanos perteneciente al mundo del mar.  El me abrazo apegándose a mi sonriendo esa sonrisa que siempre se le ve cuando termina el acto en si. Siempre sonríe, es agradable verlo se ve tan jovial tan hermoso y fresco pero ahora se ve increíblemente más sexy el agua de mar y su cabello que siempre esta en su lugar ahora esta disparado para todo lados, a pesar de que lo hicimos en la piscina de su casa, no salio de esta forma se parece más aun chico malo perfecto para mi.

-        después le dije mirándolo divertida - así es que quiere mi trasero en su nariz
-        no sabes cuanto
-        jajajaja pervertido

Luego de sacar la sal de nuestros cuerpos para que describir lo que hicimos en la ducha, felices y cómplices el puso marcha al velero rumbo al puerto el día la había pasado en el mar pero me prometió que cualquier día contemplaríamos la luna en el mar.