Capitulo 2
Los días que trascurrieron a ese particular encuentro
fueron sin mucha gracias más bien todo, era rutinario pronto me llamaron de un
empleo de dependienta en una tienda si me lo preguntan pues lo rechace no era
lo mio. Claro eso fue objeto de burlas
de mis amigas, y tallas sobre mi falta de interés por trabajar pero realmente
yo era una aventurera vivía de la herencia de mis padres aun quedaba un
poquito.
No había vuelto a saber de él, iba constantemente a
esa disco para ver si lo volvía a ver pero no nunca iba ya perdía las esperanza
de volver a verlo. Aunque sus palabras
retumbaban en mi cabeza como un taladro, y eso me motivaba a esperarlo a
encontrarlo y quizás esta vez me diera un beso.
En esos días Paulo y Nicole hacían el anuncio de su
compromiso y organizaron una gala en un prestigioso restaurante donde estarían
los mas cercanos en una parte del recinto,
con Nicole fuimos juntas a comprar nuestros vestidos nos recorrimos
todas las tiendas hasta por fin dar con lo que necesitábamos, lo vestidos eran
hermosa a ella le hacían ver hermosísimas el mio, bueno era negro y elástico
para que se amoldara a mi figura, si me veía hermosa me sentía así linda.
Alberto se estaba comportando extraño, me miraba de
una forma que nunca antes lo había hecho, no sabia si preocuparme o no pero no
le daba importancia la gala era lo que importaba y claro, me pidió que fuera su
acompañante y no vi nada de malo total siempre estábamos juntos en esas cosas,
y eventos .
Los invitados se conglomeraban en la entrada mostrando
sus invitaciones y luciendo sus preciosos vestidos, algunos de diseñadores y
otras de tiendas comerciales según el nivel económico que fueran teniendo. Paulo
y Nicole los recibian en la entrada llegue enganchada a Alberto la verdad se
empezaba a poner bastante pesado, con eso de andar pegado a ella, esperaba que
por lo menos la dejara ir sola al baño. Por que empezaba aparecerse a un novio
psicópata.
La mesa de ellos eran la de los novios, Maggie y su
pareja de turno y Alberto y yo nos
reíamos como locos de las estupideces de Paulo el siempre hacia reír por
cualquier cosa tenía un excelente humor, la música era ambientada bailes
lentos, acordes al lugar donde se hacia la ceremonia por llamarlo de alguna
manera.
-
permiso
articule y me levante
-
te
acompaño salio de sus labios ante las miradas divertidas de ellos.
-
No
es necesario Alberto voy a los servicios y regreso
Antes de que pudiera decir algo Salí volando del
lugar, caminando a donde yo creía que
estaban la verdad no tenía ni la menor idea por donde andaba. Abrí una puerta y
termine en el patio del restaurante un lugar hermoso, lleno de naturaleza y
algunas meses imagine que ahí se daban eventos igual, había un laberintos de
esos que se ven en las películas y siempre pasa algo terrorífico decidí no andar
por ahí no vaya se que empezara a vivir mi propia historia de terror.
La luna estaba hermosa gigante casi la podía tocar,
sentada en una de las bancas la contemplaba, hasta que un hielo enorme me
recorrió toda la columna la sensación era conocida y electrificante y ahí
estaba controlando todo. Mas bien todo se rendía a su presencia incluso yo.
-
hola
te dije que nos veríamos mas pronto de que
creías
-
hola
y la luna se hizo interesante sentía unos nervios
enormes, nunca me había sentido tan torpe ante una persona pero el inhibía mi
personalidad se la llevaba.
-
eres
novia del tipo con que estabas
-
no
es solo un amigo respondo tratando de sonar valiente.
-
Bueno
ahora serás mi pareja no te dejare con el, le gustas
Ahora lo mire con la boca abierta ante las palabras de
él no le podía hacer eso a Alberto éramos amigos desde hace seis años, y el no
tenía pareja sería algo humillante para él.
-
no
le puedo hacer eso es mi amigo
-
entonces
estaré a tu lado pero no me alejare si es lo que propones.
No sabía en que momento yo me había convertido en algo
de él que tuviera que estar a su lado, no sabía si indignarme o sentirme
aliviada de que le importara, en fin yo
buscaba los servicios antes de encontrar al señor macho todo territorial.
-
bueno
antes de esto yo buscaba un baño, si me permites seguiré con mi búsqueda
-
te
sigo podría estar tras de ti toda la vida.
Eso fue algo sorpresivo mi primer instinto fue mirar
hacia atrás pero no quería verlo a los ojos evitaba esa mirada, lo más que
podía el se empeñaba en hacerse sentir sobre todo en mi piel. Hasta que sentí sus manos en mi hombro y me
daba la señal para que comenzara a caminar, y así fue como el término en la
puerta del servicio de mujeres esperando a que saliera de él.
Estando en el baño me mire y contemple mi imagen en el
espejo de extraordinario no tenía nada para que anduviera como un halcón a
acecho, habían muchas mujeres que iban
con su hermosura, pero ni modo me
retoque el cabello y Salí, para encontrarme esa intensa mirada azul
violeta, de ese color lo describía nunca antes había visto un color así tan
fuera de lo normal y como era de esperar nos quedamos unos minutos o quizás
fueron segundo reconociendo nuestras miradas, mire como caminaba sin despegar
la vista de mis ojos y sin aviso alguno fui besada, nuestro primer beso fue
intenso lleno de deseo carnal y devorador, era como si toda nuestra tensión
sexual se liberara por unos breves
segundos los mas largos de mi vida.
Describir sus labios era algo casi imposible eran
fuertes y suaves, ásperos, carnosos y de una forma particular que llamaban besar, estaba segura que podía pasarme la
vida entera besando a ese hombre pero sin más me soltó y con ello el encanto se
perdió.
-
vamos
tus amigos esperan
Y eso fue todo el romanticismo que había ese hombre
tenía una particular forma de llevarme a su lado me sentía segura, abarcaba
todo el alrededor por donde el pasaba y todos le tenían un respeto infinito, me dejo sentada
con ellos y el fue a otra mesa pero me tenía vigilada con su mirada de halcón. El
rostrote Alberto era todo un poema pero a mi ya no me importaba lo tenía a el
cerca lo sentía en todas partes y su aroma embriagador, recorría centímetro a
centímetro parte de mi piel.
Las parejas salían al baile Alberto me quería sacar
estaba a punto de hacerlo, pero Miguel fue mucho más rápido y termine en su
brazos me apretó a él tan fuerte y apegada
a su cuerpo que lo sentía por completo incluso esa parte me quede
pasmada.
-
es
lo que me provocas no sabes cuanto te deseo.
El baile seguía como si nada pero yo estaba en todas
partes menos en donde debía estar esas palabra resonaban en mi cabeza y mi
cuerpo pedía a gritos dejarme llevar con el y perderme en el abismo de la pasión,
sentía su mirada en todas partes era como si me devorara con su mirada mi senos
los sentía duros y erectos listos para él ni hablar de mi piel estaba como
gallina sentía frío y calor al mismo tiempo que me sofocaba. Si pudiera me lo
llevaba lejos y daba rienda a mis acalorados deseos pero eso era en mi
imaginación nada más.
-
Puedo
sentirlos Lucy
Mi pequeño oído se contrajo o al menos eso percibí con
todo mi cuerpo sentía una humedad entre medio de mis piernas que llegaba a
resultar dolorosa, tenía unas ganas enorme de frotarme las piernas para sentir
algún tipo de contacto. La música seso al igual que el contacto, sentí una
sensación de abandono y un dolor, me acompaño a la mesa y se alejo hablando con
su iphone.
Paulo y Nicol sonreían alegres al anunciar su
compromiso, todos aplaudimos deseándoles felicidad y prosperidad, sentía mi
aura y mi cuerpo tranquilo había vuelto a tener el control de ellos era por que
el no estaba, no sabia si eso me agradaba o me afectaba a donde había ido, relajada hablaba como siempre sonriendo y sin
esa presión que sentía cuando el estaba cerca.
Alberto había vuelto hacer el chico que era, alegre y simpático riendo y
echando bromas haciéndonos reír a todos.
-
Lucy
donde se fue ese bombón
-
No
lo se Maggi el siempre desaparece quizás me demore días en volverlo a ver.
-
No
cuentes con ello.
Su voz sonó en todas partes tan seductora, tan
hermosamente atrayente que sonreía caminar en una nube espesa y de la cual no
quería dejar de caminar cuando el se iba caía abruptamente, a un precipicio así
de loca por el estaba. Me tomo de la mano y me condujo a uno de los pasillos
donde nos escondían unas columnas enormes blancas.
-
confías
en mi
- si,
conteste rápido por que le podía confiar hasta mi vida esa sensación me daba
- Ven conmigo
a mi casa quiero pasar la noche contigo Lucy.
Los pensamientos eran muchos para juntar los todos en
un solo momento o para analizarlos me dijo con todas sus letras que quería
pasar la noche conmigo. Nunca nadie había sido así de directo en mi vida. Mis
palabras de inmediato se atragantaron una parte quería ir con el hasta el
mismísimo infierno y la otra me decía quédate.
-
si
me voy contigo
Sabia que con esa respuesta sentenciaba mi vida a un
camino incierto y peligroso pero sabia lo alucinante que sería y como me
divertiría.
-
despídete
de tus amigos que es un largo camino
En menos de lo que pensé estaba en su Mercedes con
rumbo desconocido, en un principio era todo ciudad, pero luego solo hubo
oscuridad alumbrada por las luces del auto. Una música contagiosa comenzó a
sonar para que nuestros silencios ni se sintiera, el por que era así al menos
eso lo que creía y yo por que tenia mi mente en todas partes y en distintas
direcciones, con un miedo, excitada y al mismo tiempo con una gran expectación
de lo que vendría. Escuchar a Bon Jovi
en medio de la noche jamás me pareció tan interesante como en estos momento que
movía mi dedo como si lo acompañara con la batería.
-
Eres
hermosa
Lo quede mirando yo hermosa, me encontraba de esa forma a pesar de no ser
una mujer escultural y no medir lo suficiente como para darle un beso, más bien
el beso que el medio tuvo que agacharse para poder recibirlo. A veces pienso
que se rie de mi yo hermosa no me lo creo, pero es mejor no discutir por una
cosa como esa.
-
gracias
supongo.
El sonrío de una manera que a pesar de lo poco que lo
conocía casi nada nunca lo había escuchado reír tan relajadamente siempre
andaba presionado o angustiado y ahí estaba relajado riéndose de mi.
-
al
parecer no estas acostumbrada, pero tendrás que hacerlo por que no me cansare
de decir lo hermosa y atractiva que eres.
-
No,
de hecho muy pocas veces me lo han dicho
-
Pues
lo eres, si quieres duerme aun quedan varias horas estamos recién saliendo de
Ovalle.
-
A
¿donde vamos?
-
A
vicuña yo vivo ahí.
En un principio no me quedé dormida, mientras manejaba
comencé a observar sus rasgos, claro y marcados a pesar de su aspecto juvenil
se podía ver algunas arrugas al costado pero no le quitaban su hermosura, el
color de su piel tostada me imagino por el sol, ahora que se que vive más al
interior de la ciudad, a que se dedicara no lose pero creo que pronto lo
averiguare. Sus manos eran fuertes, pero
suaves en la palma, lo sabia por las veces que me llevo de la manos, ella se
resbalaban por las suyas, su cabello negro con rizos o ondulaciones y sus ojos
pendientes en la carretera, pero podía verlos en el espejo concentrado,
cautivando el azul violeta que me tenía atrapada.
Al final me quede dormida observándolo y analizando
tratando de entenderlo con la mirada pero fue una misión imposible, antes de
quedarme dormida sentía su mirada era su turno de mirarme pero fue lo ultimo
que supe antes de caer en los brazos de Morfeo, las emociones del día y el
cansancio propio de la noche hicieron lo suyo.
Desperté cuando el auto hacia una parada, mierda pensé
en mis adentro estaban haciendo control, los carabineros, Miguel se paro y
frunció el seño visiblemente molesto,
sacando sus papeles de la billetera y luego de la guantera en donde paso
sus manos por mis piernas suavemente, el me sonrío y yo sentí mi cuerpo
flaquear, si no hubiese estado sentada seguro me caía ese pequeño toque fue tan
fuerte para mi cuerpo y mi cordura, no sabía que me pasaba con aquel hombre
caído del cielo.
El Mercedes avanzaba en donde estaban los carabineros
haciendo los respectivos controles aunque era sospechoso, que lo hicieran a
estas horas de la mañana podría decir que eran las tres de la mañana lo
comprobé mirando mi reloj de mano.
Estaba pendiente de lo que sucedía, con el intercambio de palabras de
los reguladores del transito y Miguel.
Fue cuando me entere como se llamaba Miguel Guzmán.
Lo dejaron pasar sin tantos aspaviento el iba discreto
hasta que tomo una distancia considerable y le dio rienda suelta a la velocidad
que le podía proporcionar el Mercedes.
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