sábado, 6 de julio de 2013

Capitulo 2

Capitulo 2

Los días que trascurrieron a ese particular encuentro fueron sin mucha gracias más bien todo, era rutinario pronto me llamaron de un empleo de dependienta en una tienda si me lo preguntan pues lo rechace no era lo mio.  Claro eso fue objeto de burlas de mis amigas, y tallas sobre mi falta de interés por trabajar pero realmente yo era una aventurera vivía de la herencia de mis padres aun quedaba un poquito.

No había vuelto a saber de él, iba constantemente a esa disco para ver si lo volvía a ver pero no nunca iba ya perdía las esperanza de volver a verlo.  Aunque sus palabras retumbaban en mi cabeza como un taladro, y eso me motivaba a esperarlo a encontrarlo y quizás esta vez me diera un beso.

En esos días Paulo y Nicole hacían el anuncio de su compromiso y organizaron una gala en un prestigioso restaurante donde estarían los mas cercanos en una parte del recinto,  con Nicole fuimos juntas a comprar nuestros vestidos nos recorrimos todas las tiendas hasta por fin dar con lo que necesitábamos, lo vestidos eran hermosa a ella le hacían ver hermosísimas el mio, bueno era negro y elástico para que se amoldara a mi figura, si me veía hermosa me sentía así linda.

Alberto se estaba comportando extraño, me miraba de una forma que nunca antes lo había hecho, no sabia si preocuparme o no pero no le daba importancia la gala era lo que importaba y claro, me pidió que fuera su acompañante y no vi nada de malo total siempre estábamos juntos en esas cosas, y eventos .

Los invitados se conglomeraban en la entrada mostrando sus invitaciones y luciendo sus preciosos vestidos, algunos de diseñadores y otras de tiendas comerciales según el nivel económico que fueran teniendo. Paulo y Nicole los recibian en la entrada llegue enganchada a Alberto la verdad se empezaba a poner bastante pesado, con eso de andar pegado a ella, esperaba que por lo menos la dejara ir sola al baño. Por que empezaba aparecerse a un novio psicópata.

La mesa de ellos eran la de los novios, Maggie y su pareja de turno y Alberto y yo  nos reíamos como locos de las estupideces de Paulo el siempre hacia reír por cualquier cosa tenía un excelente humor, la música era ambientada bailes lentos, acordes al lugar donde se hacia la ceremonia por llamarlo de alguna manera.

-        permiso articule y me levante
-        te acompaño salio de sus labios ante las miradas divertidas de ellos.
-        No es necesario Alberto voy a los servicios y regreso

Antes de que pudiera decir algo Salí volando del lugar,  caminando a donde yo creía que estaban la verdad no tenía ni la menor idea por donde andaba. Abrí una puerta y termine en el patio del restaurante un lugar hermoso, lleno de naturaleza y algunas meses imagine que ahí se daban eventos igual, había un laberintos de esos que se ven en las películas y siempre pasa algo terrorífico decidí no andar por ahí no vaya se que empezara a vivir mi propia historia de terror.

La luna estaba hermosa gigante casi la podía tocar, sentada en una de las bancas la contemplaba, hasta que un hielo enorme me recorrió toda la columna la sensación era conocida y electrificante y ahí estaba controlando todo. Mas bien todo se rendía a su presencia incluso yo.

-        hola te dije que nos veríamos mas pronto de que  creías
-        hola

y la luna se hizo interesante sentía unos nervios enormes, nunca me había sentido tan torpe ante una persona pero el inhibía mi personalidad se la llevaba.

-        eres novia del tipo con que estabas
-        no es solo un amigo respondo tratando de sonar valiente.
-        Bueno ahora serás mi pareja no te dejare con el, le gustas

Ahora lo mire con la boca abierta ante las palabras de él no le podía hacer eso a Alberto éramos amigos desde hace seis años, y el no tenía pareja sería algo humillante para él.

-        no le puedo hacer eso es mi amigo
-        entonces estaré a tu lado pero no me alejare si es lo que propones.

No sabía en que momento yo me había convertido en algo de él que tuviera que estar a su lado, no sabía si indignarme o sentirme aliviada de que le importara,  en fin yo buscaba los servicios antes de encontrar al señor macho todo territorial.

-        bueno antes de esto yo buscaba un baño, si me permites seguiré con mi búsqueda
-        te sigo podría estar tras de ti toda la vida.

Eso fue algo sorpresivo mi primer instinto fue mirar hacia atrás pero no quería verlo a los ojos evitaba esa mirada, lo más que podía el se empeñaba en hacerse sentir sobre todo en mi piel.  Hasta que sentí sus manos en mi hombro y me daba la señal para que comenzara a caminar, y así fue como el término en la puerta del servicio de mujeres esperando a que saliera de él.

Estando en el baño me mire y contemple mi imagen en el espejo de extraordinario no tenía nada para que anduviera como un halcón a acecho,  habían muchas mujeres que iban con su hermosura, pero ni modo me  retoque el cabello y Salí, para encontrarme esa intensa mirada azul violeta, de ese color lo describía nunca antes había visto un color así tan fuera de lo normal y como era de esperar nos quedamos unos minutos o quizás fueron segundo reconociendo nuestras miradas, mire como caminaba sin despegar la vista de mis ojos y sin aviso alguno fui besada, nuestro primer beso fue intenso lleno de deseo carnal y devorador, era como si toda nuestra tensión sexual se liberara por  unos breves segundos los mas largos de mi vida.

Describir sus labios era algo casi imposible eran fuertes y suaves, ásperos, carnosos y de una forma particular que llamaban  besar, estaba segura que podía pasarme la vida entera besando a ese hombre pero sin más me soltó y con ello el encanto se perdió.

-        vamos tus amigos esperan

Y eso fue todo el romanticismo que había ese hombre tenía una particular forma de llevarme a su lado me sentía segura, abarcaba todo el alrededor por donde el pasaba y todos le  tenían un respeto infinito, me dejo sentada con ellos y el fue a otra mesa pero me tenía vigilada con su mirada de halcón. El rostrote Alberto era todo un poema pero a mi ya no me importaba lo tenía a el cerca lo sentía en todas partes y su aroma embriagador, recorría centímetro a centímetro parte de mi piel. 

Las parejas salían al baile Alberto me quería sacar estaba a punto de hacerlo, pero Miguel fue mucho más rápido y termine en su brazos me apretó a él tan fuerte y apegada  a su cuerpo que lo sentía por completo incluso esa parte me quede pasmada.

-        es lo que me provocas no sabes cuanto te deseo.

El baile seguía como si nada pero yo estaba en todas partes menos en donde debía estar esas palabra resonaban en mi cabeza y mi cuerpo pedía a gritos dejarme llevar con el y perderme en el abismo de la pasión, sentía su mirada en todas partes era como si me devorara con su mirada mi senos los sentía duros y erectos listos para él ni hablar de mi piel estaba como gallina sentía frío y calor al mismo tiempo que me sofocaba. Si pudiera me lo llevaba lejos y daba rienda a mis acalorados deseos pero eso era en mi imaginación nada más.

-        Puedo sentirlos Lucy 

Mi pequeño oído se contrajo o al menos eso percibí con todo mi cuerpo sentía una humedad entre medio de mis piernas que llegaba a resultar dolorosa, tenía unas ganas enorme de frotarme las piernas para sentir algún tipo de contacto. La música seso al igual que el contacto, sentí una sensación de abandono y un dolor, me acompaño a la mesa y se alejo hablando con su iphone.

Paulo y Nicol sonreían alegres al anunciar su compromiso, todos aplaudimos deseándoles felicidad y prosperidad, sentía mi aura y mi cuerpo tranquilo había vuelto a tener el control de ellos era por que el no estaba, no sabia si eso me agradaba o me afectaba a donde había ido,  relajada hablaba como siempre sonriendo y sin esa presión que sentía cuando el estaba cerca.  Alberto había vuelto hacer el chico que era, alegre y simpático riendo y echando bromas haciéndonos reír a todos.

-        Lucy donde se  fue ese bombón
-        No lo se Maggi el siempre desaparece quizás me demore días en volverlo a ver. 
-        No cuentes con ello.

Su voz sonó en todas partes tan seductora, tan hermosamente atrayente que sonreía caminar en una nube espesa y de la cual no quería dejar de caminar cuando el se iba caía abruptamente, a un precipicio así de loca por el estaba. Me tomo de la mano y me condujo a uno de los pasillos donde nos escondían unas columnas enormes blancas.

-        confías en mi
-    si, conteste rápido por que le podía confiar hasta mi vida esa sensación me daba
-        Ven conmigo a mi casa quiero pasar la noche contigo Lucy.

Los pensamientos eran muchos para juntar los todos en un solo momento o para analizarlos me dijo con todas sus letras que quería pasar la noche conmigo. Nunca nadie había sido así de directo en mi vida. Mis palabras de inmediato se atragantaron una parte quería ir con el hasta el mismísimo infierno y la otra me decía quédate.

-        si me voy contigo

Sabia que con esa respuesta sentenciaba mi vida a un camino incierto y peligroso pero sabia lo alucinante que sería y como me divertiría.

-        despídete de tus amigos que es un largo camino

En menos de lo que pensé estaba en su Mercedes con rumbo desconocido, en un principio era todo ciudad, pero luego solo hubo oscuridad alumbrada por las luces del auto. Una música contagiosa comenzó a sonar para que nuestros silencios ni se sintiera, el por que era así al menos eso lo que creía y yo por que tenia mi mente en todas partes y en distintas direcciones, con un miedo, excitada y al mismo tiempo con una gran expectación de lo que vendría.  Escuchar a Bon Jovi en medio de la noche jamás me pareció tan interesante como en estos momento que movía mi dedo como si lo acompañara con la batería.

-        Eres hermosa

Lo quede mirando yo hermosa,  me encontraba de esa forma a pesar de no ser una mujer escultural y no medir lo suficiente como para darle un beso, más bien el beso que el medio tuvo que agacharse para poder recibirlo. A veces pienso que se rie de mi yo hermosa no me lo creo, pero es mejor no discutir por una cosa como esa.

-        gracias supongo.

El sonrío de una manera que a pesar de lo poco que lo conocía casi nada nunca lo había escuchado reír tan relajadamente siempre andaba presionado o angustiado y ahí estaba relajado riéndose de mi.

-        al parecer no estas acostumbrada, pero tendrás que hacerlo por que no me cansare de decir lo hermosa y atractiva que eres.
-        No, de hecho muy pocas veces me lo han dicho
-        Pues lo eres, si quieres duerme aun quedan varias horas estamos recién saliendo de Ovalle.
-        A ¿donde vamos?
-        A vicuña yo vivo ahí.

En un principio no me quedé dormida, mientras manejaba comencé a observar sus rasgos, claro y marcados a pesar de su aspecto juvenil se podía ver algunas arrugas al costado pero no le quitaban su hermosura, el color de su piel tostada me imagino por el sol, ahora que se que vive más al interior de la ciudad, a que se dedicara no lose pero creo que pronto lo averiguare.  Sus manos eran fuertes, pero suaves en la palma, lo sabia por las veces que me llevo de la manos, ella se resbalaban por las suyas, su cabello negro con rizos o ondulaciones y sus ojos pendientes en la carretera, pero podía verlos en el espejo concentrado, cautivando el azul violeta que me tenía atrapada.

Al final me quede dormida observándolo y analizando tratando de entenderlo con la mirada pero fue una misión imposible, antes de quedarme dormida sentía su mirada era su turno de mirarme pero fue lo ultimo que supe antes de caer en los brazos de Morfeo, las emociones del día y el cansancio propio de la noche hicieron lo suyo.

Desperté cuando el auto hacia una parada, mierda pensé en mis adentro estaban haciendo control, los carabineros, Miguel se paro y frunció el seño visiblemente molesto,  sacando sus papeles de la billetera y luego de la guantera en donde paso sus manos por mis piernas suavemente, el me sonrío y yo sentí mi cuerpo flaquear, si no hubiese estado sentada seguro me caía ese pequeño toque fue tan fuerte para mi cuerpo y mi cordura, no sabía que me pasaba con aquel hombre caído del cielo.

El Mercedes avanzaba en donde estaban los carabineros haciendo los respectivos controles aunque era sospechoso, que lo hicieran a estas horas de la mañana podría decir que eran las tres de la mañana lo comprobé mirando mi reloj de mano.  Estaba pendiente de lo que sucedía, con el intercambio de palabras de los reguladores del transito y Miguel.  Fue cuando me entere como se llamaba Miguel Guzmán.


Lo dejaron pasar sin tantos aspaviento el iba discreto hasta que tomo una distancia considerable y le dio rienda suelta a la velocidad que le podía proporcionar el Mercedes. 

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