martes, 3 de diciembre de 2013

Capitulo 8

Capitulo 8

De vuelta en Ovalle Miguel me iba a dejar no tenía muy buen semblante parecía mas  bien amargado me dijo que tenía trabajo y algo había salido mal. Dejándome en la puerta de mi casa y con un beso apasionado se iba  despidiendo.

-        tal vez no nos  veamos en semanas pero volveré por ti eso es seguro
-        por queme atreví a preguntar
-        quizás tenga que viajar al extranjero, no hagas ninguna estupidez vendré a buscarte.

En el momento que el desapareció sentí un vacío enorme como si se hubiese  ido un ser amado, me pareció al extraño la conexión que había a pesar de los pocos  días que pasamos juntos, pero estaba feliz en otra aparte por fin en casa, y como loca fui directo a mi cama ya me acosté a respirar su aroma. Por fin mi espacio y mi adorada soledad, lo primero era dormir lo necesitaba descansar mucho para estar repuesta para comenzar nuevamente el día pero antes de eso prendí la computadora para ver si tenía email de alguien y si habían mas de quince de Nicole que preguntaba donde estaba, fui corriendo al teléfono y marque su numero.

-        oye loca donde demonios te había metido te llame cientos de veces.
-        en el paraíso o cerca de el, no tenía cobertura fueron los día más locos de toda mi vida Nicole.
-        Tienes mucho que contarme
-        Claro, estuve perdida en el medio de la nada en una hacienda y luego en Coquimbo en un velero lo hice en el medio del mar lo puedes creer junto con los delfines y otros bichos similares.
-        Jsjjjajajaja te creo hoy hay  fiesta en mi casa supongo que iras
-        Yo ya estoy ahí, seguro que sí, Carlos apareció y Miguel le dio un trompazo de los mil demonios, jajajajaja y ahí quedo el pobre insecto ese.
-        Bien merecido hace rato que se lo merece cuando hablemos en persona te contare otras cosas que han sucedido.
-        Listo nos vemos a la noche.

Cuando colgué el teléfono estuve unos minutos analizando todo lo que  había pasado esos cuatro días dando vueltas por la región y viviendo del sexo duro y descontrolado. Miguel llevaba la pasión y me conducía a mi a ella, ya lo extrañaba pero me dijo que nos veríamos en semanas y eso puede ser demasiado tiempo. Tenía enormes ganas de dormir pero igual quería salir a pasear, tome las llaves de la casa y Salí sin rumbo conocido solo por explorar ya lo conocido, tome un colectivo numero dieciocho, mientras el viento llegaba a mi cara aun tenía esos ojos azul violeta prometiéndome miles de promesas carnales.

Caminado por el famoso paseo peatonal me encontré con Alberto y nos fuimos a tomarnos un helado donde el d Oscar un lugar relajado y discreto.

-        no te he visto en estos días donde has andado
-        en todas partes estaba de vacaciones.

Con la cara que me puso me dieron unas enormes ganas de de reírnos y eso hicimos yo tenia vacaciones eterna un ser libre y sin responsabilidades solamente las que yo inventaba nada más.

-        hablando en serio donde andabas
-        estaba en el valle, y luego en Coquimbo de paseo, pero ya estoy aquí iras a la casa de Nicole
-        si y tu
-        ya estoy ahí.

El sabor de chocolate hacía que mi estricto paladar vibrara de la emoción, dando pequeños mmm de placer, pero pronto sentí la minada intensa de Alberto su helado de vainilla, hacia movimientos extraños con la cuchara llevándosela, poniéndome  nerviosa, y en unos de mis arrebatos saque un poquito de su helado para probarlo. El repitió lo mismo con  mi helado rozando su mano con la mía.

No sabía lo que pasaba pero tenía la impresión de que Alberto me quería seducir, a mi cuando nunca antes siquiera me miro, si no era para un saludo o para  hacerme reír pero siempre era todo tan fraternal jamás si quiera se me ocurrió pensar que podría haber algo más entre los dos seguro eran ideas mías y sacándolas como quien espanta un mosquito le hable.

-        me encanta la vainilla con el chocolate
-        a mi igual es un hermosa combinación si se sabe usar bien no lo crees Lucy
-        ehhhhh supongo

Si definitivamente Alberto Rivera me estaba seduciendo descaradamente no había que ser muy inteligente para darse cuenta de ello el tipo no era feo ni por dentro ni por fuera, pero un mal bicho le había picado estaba segura de ello y pronto se daría cuenta que el mosquito del dengue hacia extraños efecto en él.

Más pronto de lo que pensé la copa de helado había llegado a su fin y la extraña seducción de Alberto junto con esa copa aunque si Miguel fuera el que estaba haciendo esos movimientos con la lengua seguro ya  estaría en el baño siendo azotada a la pared tenía que parar esos pensamientos antes de tener un orgasmo ocasional por pensamientos inadecuados.
Estuvimos recorriendo algunas tiendas hasta que se le ocurrió a Alberto ir a jugar a los juegos mecánicos que habían llegado así unos  días atrás, no iba desde el fin de mi adolescencia pero no había mucho que hacer y acepte y lo primero eran los autitos chocadores. Estuvimos dándonos tumbos mucho rato Alberto siempre me chocaba de frente mirando todo menos mis ojos.

La ultima de nuestras aventuras fue el kamikase a ese me tuvo que desafiar para subirme, iba a terminar con el corazón en la mano, dando vueltas  y vueltas y ser lanzada en picada para luego quedar de cabeza un tiempo indeterminado, grite mas de lo que grite en esos cuatro días de sexo desenfrenado sacando todo mi pequeño estrés.  Al terminar Salí como predije el corazón en la mano y estomago en los pies no me subo nunca mas ni por todos los desafíos del mundo pensé que me iba morir arriba cuando colgaba de cabeza.

Ambos estuvimos varios minutos parados recuperándonos del vértigo y el mareo previo.

-        eso estuvo genial repetimos
-        estas  loco yo no me vuelvo a subir a ese aparato del demonio en lo que me resta de vida, ya vamos antes que se te ocurra que nos subamos al carrusel.
-        No te gustaría no me subo desde que tengo cinco
-        Vamos inmaduro, y me dicen a mi.

No me percate hasta que estábamos bien lejos que lo llevaba de la mano, lo solté de inmediato cuando me di cuenta pidiéndole disculpas pero el estaba bien feliz de andar de la mano conmigo el bichito le había afectado todo pensamiento racional. Después de una tarde entretenida nos despedimos para volver avernos en la noche en la casa de Nicol.

Volvía a la  soledad de mi cuarto, de mi casa estaba pensando seriamente en tener una mascota, para que me saltara encima y me llenara de pelos y babas pero por lo menos no me sentiría tan sola en esta inmensa casa bueno eso pensaba si  hubieran mas cristianos dentro de ella sería diferente, compre el pan para  las once y tirarme a la cama a dormir para que no me diera sueño en la noche quería disfrutarla completamente.

La música era estridente,  escandalosa pero con el grado de alcohol que llevaba en el cuerpo no importaba en lo absoluto, estaba con Alberto pero pronto termine con el a solas, no entendía su actitud estaba demasiado cerca y bebido. En otro momento no me hubiese importado en lo absoluto pero, cuando adivine sus intensiones sabía que tenía que tener cuidado. Ya me había pasado con Carlos por dármela de viva  termine como lo hice.

-        Vamos entremos Alberto  hace algo de frío aquí
-        Te abrigo

Su aliento dulzón producto del ron con coca cola estaba a centímetros de mi boca, instintivamente camine hacia atrás alejándome de el para recuperar mi espacio personal. El avanzando hasta que toque pared era las peores posiciones del mundo en todas partes era cuando perdías pero yo no.

-        no Alberto estas muy pasado de tragos ven acompáñame a que se te baje un poco se supone que tu no bebes que paso para empezaras a beber.
-        No lo se

Mis manos se fueron por completo al pecho de el empujándolo, y dándome el espacio suficiente para salir de ahí y entrar ya estaba bastante enojada con Alberto sabía que no era su culpa efectos del alcohol de alguien que no ha bebido en su vida mañana quiero saber si seguirá con eso, o le gusta la sensación de resaca con todos sus malestares. Yo seguía a disfrutar con los futuros esposos a conversar estuvimos mucho rato así bajo la intensa mirada de Alberto que sentía que me desnudaba con la mirada ya me hacia sentir incomoda. Ya lo había decidido este año entraría a estudiar ingeniería comercial y les conté a mis amigos que estaba inscrita en la universidad a ver como me iba en los estudios.

De pronto me entro la nostalgia y solo había pasado un día que no lo veía no me imaginaba como serían esas semanas sin saber si por lo menos me llamara por teléfono para saber de él y escuchar su sexy voz.  Eran como las cinco de la mañana y mi conductor estrella estaba como una cuba abrazado en el inodoro como si fuera su mejor amigo. Ni modo un taxi nada más pero las cinco era mi toque de queda auto impuesto después de esa hora siempre ocurrían los desastres.

Cuando me estaba bajando del taxi mi celular comenzó a sonar era un numero desconocido más por curiosidad respondí, nadie me llamaba a esas horas.

-        alo con quien hablo
-        hola preciosa, te he extrañado
-        Miguel como estas, no tengo mucho tiempo regreso pronto han sucedido algunas cosas, cuando regrese conversamos tengo una propuesta que hacerte.
-        Miguel regresa a la cama se escucho a lo lejos


Y pronto el celular se corto dejándome confundida y con el corazón ahogado Miguel estaba con otra no había que ser adivina para no darse cuenta,  que demonios pasaba para que me llamaba y mas estando con otra enojada entre a la casa cerrando la puerta,  lanzándome a la cama con lo puesto caía rendida producto de los efectos  de la noche. 

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